Almágora busca la declaración BIC de la antigua universidad

A. Criado
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Almágora busca la declaración BIC de la antigua universidad - Foto: Pablo Lorente

Almágora está trabajando en la elaboración de un informe para que la Junta de Comunidades declare Bien de Interés Cultural (BIC) el convento-universidad de Nuestra Señora del Rosario, una de las joyas patrimoniales de la ciudad del teatro y el encaje

La asociación Almágora nació en 2015 con el propósito de conocer, concienciar, divulgar, proteger y enriquecer el patrimonio cultural, histórico y artístico en Almagro. En este contexto, el colectivo presidido por el arqueólogo Isidro Hidalgo está trabajando en la elaboración de un informe para que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha declare Bien de Interés Cultural (BIC) el convento-universidad de Nuestra Señora del Rosario, una de las joyas patrimoniales de la ciudad del teatro y el encaje. Así lo avanzó a La Tribuna el presidente de Almágora, que confía en tener lista toda la documentación sobre la antigua universidad antes de que finalice 2019 para entregársela a Patrimonio y «por lo menos tener ya un elemento legislativo que proteja todo el edificio y su entorno, que también es fundamental». Y es que a pesar de su «enorme valor», este colectivo considera que este conjunto arquitectónico del siglo XVI es «el gran olvidado» de la localidad. Desde Almágora se está realizando un gran esfuerzo para remover conciencias y bolsillos, con el objetivo de llevar a cabo una rehabilitación integral de este edificio, situado a la entrada de la localidad por la antigua carretera a Ciudad Real. «Nos topamos con muchos intereses y de diversa índole, desde el Ayuntamiento hasta el Festival Internacional de Teatro Clásico, que tiene en su interior sus gradas y escenarios», afirma Hidalgo que aboga por el modelo de «obra abierta» puesto en marcha con gran éxito en la catedral de Santa María de Vitoria desde hace dos décadas. Este templo, conocido también como catedral vieja, estuvo durante muchos años en un segundo plano, pero ahora se le considera ‘la cenicienta’ de la capital vasca gracias al proyecto ‘Abierto por obras’, que consiste en permitir la visita de los ciudadanos a la catedral (en la que que se inspiró Ken Follet para su libro Un mundo sin fin) y a lugares nunca vistos de su interior mientras se lleva a cabo su rehabilitación. El resultado de esta iniciativa, que Almágora considera que se puede extrapolar a la antigua universidad, es acercar al visitante una actividad que generalmente se realiza a espaldas del ciudadano. Se ha convertido además en un negocio para Vitoria: se estima que cada euro invertido en la rehabilitación genera de forma indirecta tres para la ciudad. En cualquier caso, Almágora, desde su creación, siempre ha instado a una colaboración entre administraciones para volver a «darle vida» a este majestuoso edificio, haciendo partícipes de la misma a la Diputación de Ciudad Real, la Junta de Comunidades, el Gobierno de España, a través del 1,5% Cultural, y también a la Universidad de Castilla-La Mancha, puesto que su origen, varios siglos atrás, se encuentra en Nuestra Señora del Rosario. De hecho, en una de las fachadas laterales del convento, en la calle Colegio, debajo de uno de los mejores escudos de Carlos I que se conservan en España y del camarín de la Virgen, se puede contemplar la marca de agua que utiliza la institución académica en sus titulaciones. Tres escudos que aluden a los títulos nobiliarios de Fernando Fernández de Córdova, impulsor del edificio: Orden de Calatrava, Duque del Infantado y Conde Cabra.