Inversiones y empleo público, pendientes de los presupuestos

Hilario L. Muñoz
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La profesora de la UCLM Gema Patón explica qué implica no aprobar las cuentas

Inversiones y empleo público, pendientes de los presupuestos - Foto: Rueda Villaverde

Amenos que se produzca un cambio en el voto de Ganemos antes del miércoles en que está convocado el Pleno de presupuestos, Ciudad Real tendrá un presupuesto prorrogado para 2019, algo que implica que «las líneas económicas y la ejecución se limiten en cierto modo», señala la profesora de Derecho Financiero de la Universidad de Castilla-La Mancha Gema Patón en declaraciones a La Tribuna. «Se trata de una situación de debilidad a nivel económico», indica Patón, en un plano teórico sobre lo que supone prorrogar unas cuentas en un Ayuntamiento.
En la práctica supone tres limitaciones claves para una administración local. La primera es la imposibilidad de introducir nuevas inversiones en unas cuentas municipales. «En ningún caso se pueden realizar modificaciones de créditos o créditos que hayan concluido en el ejercicio anterior», dijo Patón, lo que implica que no se puede financiar un gasto concreto. «En las inversiones son las más importantes porque solo se pueden adquirir compromisos de carácter plurianual y que estuvieran previstos ya en el ejercicio 2018 y que se habían adquirido en el 2018 cuyo expediente se hubiera iniciado», lo que supone que se haya adquirido el compromiso de gasto.
El segundo aspecto que implica unas cuentas prorrogadas es la imposibilidad de aprobar una oferta pública de empleo. Este año estaba prevista la contratación de 29 nuevos funcionarios, la primera Oferta Pública de Empleo en años.
El último capítulo afectado es el de las subvenciones, que no podrían ampliarse en su cuantía y deberían mantenerse en 2019 tal y como se aprobaron en 2018: «Se prorrogan, pero no se pueden ampliar».  
Más allá de estos aspectos, las cuentas municipales dejan manos libres para realizar modificaciones siempre que «haya un crédito» para abonar cambios en los capítulos de personal, debidos a incrementos salariales aprobados en otros organismos como el Estado; las modificaciones para el abono de gasto corriente o para el pago de deudas. En este caso hay que tener en cuenta que se debe evitar que los gastos superen a los ingresos, aunque puede haber ajustes al alza, derivados del incremento en la recaudación por ejemplo, del IBI (la contribución), que aumenta por elevarse el valor catastral.  «Si hay una variación en los ingresos iniciales de 2018 sí que se puede incrementar el gasto, con las excepciones indicadas», resumió.