Declaran que la víctima tenía ideación suicida por maltrato

Pilar Muñoz
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El fiscal y el abogado de la acusación particular (primero a la derecha), ayer, en el juicio contra el acusado, en primer término, de espalda - Foto: Tomás Fernández de Moya

Los especialistas que atendieron a la joven que ha sentado en el banquillo a su expareja dicen que sufrió un trastorno de estrés postraumático compatible con su relato de hechos

Todo tiene una defensa, pero conforme avanza el juicio contra un hombre por maltrato habitual, lesiones y delito de aborto, más difícil se le ponen las cosas a la abogada que se encarga de la defensa del procesado por el Turno de Oficio.
En la segunda sesión del plenario que tiene lugar en la Audiencia Provincial de Ciudad Real, ante el Tribunal de la Sección Segunda, subieron al estrado psiquiatras, psicólogos y forenses, aparte del médico de familia que atendía a la víctima y los facultativos de la clínica donde se le practicó el aborto.
Todos los peritos han coincidido en que la víctima sufrió un trastorno de estrés postraumático compatible con su relato de maltrato habitual, lesiones y presiones de su entonces parejas para que abortara. Además han concurrido en que la víctima ingresó en el hospital por «ideación suicida» por sentimientos de culpa, por el maltrato y sometimiento en los 14 meses de relación con el procesado José Manuel M. C. N.A., según relató a los médicos psiquiatras y a los psicólogos que la atendieron.
Todos han coincidido en que la joven presuntamente maltratada y vejada por su expareja entre junio de 2011 y agosto de 2012, cuando vivieron en Pozuelo y Torralba de Calatrava, sufrió un trastorno de estrés postraumático grave, con secuelas psicológicas que persisten.
La abogada Cristina Marín, que pone en tela de juicio que el acusado obligara a la denunciante a abortar cuando estaba embarazada de doce semanas, centró buena parte de su interrogatorio en esta cuestión. El médico de la clínica donde se procedió a la interrupción del embarazo el 24 de abril de 2012 manifestó a la Sala a través de viodeoconferencia que no recordaba el caso, pero aseguró que de haber observado algo extraño «el procedimiento se hubiera parado».
Afirmó que antes de una interrupción voluntaria del embarazo se le dan a las pacientes tres días de reflexión para seguir adelante o pararlo y en caso de haber observado en la mujer retraimiento o coacciones «lo hubiéramos suspendido y denunciado de inmediato a la Policía o Guardia Civil».
El resto de los peritos se detuvieron más en el estado emocional mental de la víctima a preguntas de las partes (acusaciones y defensa). De este modo, la médico forense Esperanza Rincón aseguró que la víctima sufrió maltrato físico, psíquico y sexual «muy grave», que le han dejado importantes secuelas.
Respecto a las lesiones por las que tuvo que ser atendida en el Hospital de Ciudad Real, la forense afirmó que son compatibles con el maltrato físico descrito por la víctima.
También se le preguntó sobre la lesión en un dedo que presentaba el acusado el 14 de agosto de 2012 y que según la denunciante fue por los golpes que le dio. En este sentido, la perito cree que es compatible con golpear a alguien con la mano.
También fue contundente en su argumentación la psiquiatra del Hospital General Teresa Rodríguez, quien indicó que la víctima ingresó por ideación autolítica. «Presentaba una importante embotamiento y un estado de angustia y desesperación». En términos similares se expresaron el psiquiatra Juan Antonio Romero y Ana Isabel López. El acusado se enfrenta a una condena de entre 18 y 26 años de cárcel.