Solicitará el indulto si se condena al homicida de Daimiel

HIlario L. Muñoz
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Pide el indulto si es condenado el homicida de Daimiel - Foto: Tomás Fernández de Moya

La defensa presenta a su cliente, acusado de matar a su hijastra, a la que dio 15 puñaladas, y a su mujer, a la que dio 9, como un hombre «incapaz de matar un pájaro» y que tuvo «un mal día»

Libre absolución o de ser condenado, el indulto. Esa será la petición que avanzó ayer ya la abogada Mari Sol Ortega a los integrantes del jurado que se encargarán de dictaminar la culpabilidad de Manuel José Yébenes, el hombre que el 13 de febrero de 2017 apuñaló en Daimiel 15 veces a su hijastra, Ana María Pérez, y otras nueve veces a su mujer, Ana Belén Ledesma, en la vivienda que los tres compartían. Ortega realizó en la primera jornada del juicio un largo alegato inicial en el que presentó a su cliente como «incapaz de matar a un pájaro» y que «en un mal día», tras una serie de hechos en su vida, cometió el crimen. Por este motivo solicitó ayer todos los atenuantes, desde el arrepentimiento al arrebato o el trastorno mental para demostrar que no fue un doble asesinato, como pide el fiscal, sino un homicidio pero que, además, no debería ir a la cárcel. «Hay dos muertes, lo reconocemos y respetamos, pero no asesinato».
La abogada realizó una serie de explicaciones sobre la vida de su cliente como que «nunca había tenido una relación con una mujer o amigos» y que era su hermano y su cuñada quienes se ocupaban de un hombre que nació prematuro y con una «merma psicológica». Cuando conoció a su mujer, afirmó Ortega, su cliente no sabía administrar sus cuentas bancarias, en las que tenía 300.000 euros ahorrados. Un dinero que su mujer se «fundió o se deshizo como la sal en el agua». De hecho la abogada afirmó que el matrimonio dormía en el salón porque no podían pasar a la habitación conyugal, al estar llena de compras. Su cliente dijo que se dio cuenta que faltaba dinero una mañana que fue al banco, donde le dijeron no solo que ya no tenía ahorros sino que además debía otros 300.000 euros.
«Las mató pero no las asesinó, son dos homicidios sin alevosía ni ensañamiento y en el que hay otras circunstancias modificativas de la responsabilidad penal», argumentó Ortega quien pidió, en caso de ser condenado su cliente por homicidio, que los integrantes del jurado se pronuncien a favor del indulto. «El jurado se tiene que pronunciar acerca del indulto a ver si está a favor o no y yo ya lo dejo indicado», expuso la abogada al término de la sesión.
Ortega cerró con esta petición de indulto la primera jornada de un juicio que cuenta con Fiscalía y de dos acusaciones particulares, correspondientes a cada una de las otras dos hijas de Ana Belén. Se trata de un procedimiento con jurado y, de hecho ayer se eligieron a sus nueve integrantes y dos suplentes.
En esta primera jornada, el fiscal de Violencia contra la Mujer, Jesús Gil, recordó al jurado la importancia de su cometido al juzgar un caso de esa «lacra social» que es la violencia de género. Gil recordó que solicita la pena máxima por el doble crimen al considerar que hubo un asesinato, un homicidio con las de ensañamiento y alevosía, al que se suma la de género, en el caso de la mujer. El fiscal recordó al jurado que en el juicio oirán testigos y verán el cuchillo de «34 centímetros de longitud y 20 centímetros de hoja» del crimen.
A esa pena de 48 años por los dos crímenes se suman también las dos acusaciones particulares que ayer trataron de dar detalles sobre lo ocurrido en el piso que compartían las dos víctimas y Manuel José. «Una, dos, tres, cuatro...» y así hasta quince contó Mariano López, el abogado de una de las dos hijas, mientras movía el brazo para demostrar lo difícil que resulta calificar todo ese tiempo como un momento de obcecación o de arrebato. «Este señor estaba en su sano juicio», dijo, mientras recordaba que entre los testimonios que se escucharán se encuentra el de la vecina, quien presuntamente vio cómo el acusado daba patadas con el pie para mostrar que estaban muertas. El objetivo es desmontar una a una las peticiones de atenuantes de la defensa. De hecho incluso recordaron que como prueba se presentará que el acusado intentó suicidarse causándose una herida de «dos centímetros» tras haber dado las 24 puñaladas a las dos mujeres.
Además de la petición de indulto de lo ocurrido, ayer destacó el anuncio de que habrá dos nuevas testigos. Dos personas que estuvieron con la hijastra la noche anterior. Aparecen ahora porque, al aproximarse el juicio y «por medio de familiares, se dice que hay unas personas que estuvieron con ella esa noche». «Lo que vale es lo que se diga aquí», recordaron las acusaciones, al referirse a que se trata un proceso con jurado y que más allá de los escritos cobra relevancia las testificales.
El juicio tras esta primera jornada se reanuda esta mañana en la sección primera bajo la Presidencia del juez Luis Casero, con la declaración de Yébenes sobre lo ocurrido.