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Elisabeth Porrero

Elisabeth Porrero


La Forqué tierna e inigualable

15/12/2021

No sé si ustedes recordarán que, allá por los años 90, se emitió en televisión la serie Eva y Adán, agencia matrimonial. En ella Verónica Forqué y Antonio Resines trataban de buscar pareja a sus clientes en unos divertidísimos episodios. Yo la seguía y, desde entonces me fijé más en aquella actriz que tantísima ternura, además de humor, me transmitía. No sé si era por su mirada azul o su rostro, rebosante de inocencia, pero el caso es que me parecía que debía ser una mujer extraordinariamente dulce. Y creo que a muchos admiradores suyos debía causarles esta misma sensación.
Recuerdo que actuó aquí, en nuestro teatro Quijano, el 11 de marzo de 2004, representando la obra El sueño de una noche de verano. Antes de comenzar la misma, junto al también fallecido y añorado Rafa, que era el concejal de Cultura entonces, anunció que iban a poner sobre el escenario esa obra de teatro, que no se anulaba, pese a las circunstancias. Pensaba que seguir haciendo teatro era la mejor forma de hacer frente a actos tan brutales como el atentado que esa misma mañana se había producido en Atocha. 
Esa actriz, una de las más laureadas en nuestro país, con cuatro goyas, entre otros muchos premios, no era feliz. Decía que, desde muy pequeña, había descubierto que vivir no era fácil.
¿Quién podía imaginar que una persona que tanto nos hacía reír y valorar la vida iba a acabar, presuntamente, suicidándose? Según se cuenta ahora, Verónica tenía problemas de salud mental desde hacía varios años. Parece que esa fue la causa de que en Masterchef celebrity se comportase de un modo extraño y, de hecho, no pudo terminar sus apariciones en ese programa. Según ella misma dijo, estaba agotada y el cuerpo no le daba para más.
Tal vez lo suyo hubiera sido que ella no hubiera sido partícipe de esos eventos televisivos puesto que, expuesta como estaba a una audiencia elevada, fue blanco fácil de críticas despiadadas. Hay personas muy crueles que pueden hacer un daño tremendo con memes y bromas, tan de mal gusto como las que se vertieron contra ella. Parece ser que no trató a sus compañeros lo correctamente que hubiese debido pero, ¿se paró a alguien a analizar la causa?
La enfermedad mental aún no está socialmente aceptada y da vergüenza reconocerla. Diferentes campañas para la promoción de la salud mental y prevención de las conductas suicidas se están llevando a cabo por parte del Ministerio de Sanidad, a nivel nacional y también otras en nuestra comunidad autónoma. Está claro que son necesarias y, todavía más, tras la pandemia que tanto ha mermado los estados de ánimo de adolescentes y de personas no tan jóvenes.
Hay que insistir en que no pasa nada por ir a una consulta psicológica si se necesita y sí puede pasar, mucho y malo, si no se hace.
Vivimos momentos muy novedosos y delicados y cuidarnos, en todos los aspectos, es necesario. La propia definición de salud lleva implícita a la mente, puesto que se considera un «estado de bienestar físico, mental y social», por lo tanto hay que tener en cuenta todos esos aspectos para sentirnos lo mejor posible. 
Nos ha vuelto a golpear otra gran pérdida este otoño. La inimitable y genial Verónica Forqué. Lo peor esta vez es que, tal vez, hubiera sido evitable. Descanse en paz.