Renovables, una inversión de éxito

SPC
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Las compañías españolas prevén destinar en la próxima década de 80.000 a 100.000 millones en el desarrollo de energías limpias para cumplir con la directiva europea que exige que el 32% de la electricidad producida en el país sea 'verde'

Renovables, una inversión de éxito

No existe un inversor, pequeño, mediano o grande, que no se pregunte cada día en qué valores pueden invertir para obtener la mayor rentabilidad. La incertidumbre actual de los mercados hace que la respuesta sea una gran incógnita. Con el euríbor en negativo y los tipos de interés en mínimos se podría pensar que es un buen momento para invertir a crédito y, sin embargo, la realidad es muy diferente ya que si bien la financiación puede resultar barata es porque la economía se está desacelerando y muy pocos productos bursátiles y financieros generan altos beneficios.
En este contexto, las fuentes renovables, que a día de hoy solo generan en España la cuarta parte de la electricidad que se consume, se han convertido en un atractivo fiable en los mercados en los últimos años, lo que ha propiciado que sea la inversión verde la favorita. 
Los economistas aseguran que cada vez las acciones de las empresas energéticas cuentan con mayor revalorización gracias a los inversores privados que ven en estas compañías valores más rentables que otro tipo de productos bursátiles o financieros.
Una de las razones más importantes que justifican la elección de industrias eléctricas es que los proyectos ecológicos y de autoconsumo de luz en los que trabajan en la actualidad tienen un rápido retorno económico para ellos que se ve plasmado en unos dividendos cada vez más importantes que superan a otras empresas, como las tecnológicas, que también mantienen una escala de ganancias por encima de la media de las firmas cotizadas españolas.
Un mercado en el que también los fondos de inversión han vuelto a poner su foco y a recuperar la confianza que perdieron durante la crisis tras un cambio de la ley que rebajó sus tarifas y, por tanto, sus beneficios. El punto de inflexión fue la eliminación del impuesto al sol en octubre del pasado año, garantizando así el autoconsumo y el acceso a otras alternativas más baratas y respetuosas.
En este sentido, los fondos de capital riesgo piden al Ejecutivo que elimine los blindajes a este tipo de inversiones y que España ofrezca una seguridad jurídica suficiente para acabar con los riesgos que aún existen en este mercado regulado.
Reducción de costes. Como ejemplo de eficiencia, los economistas citan las inversiones en fuentes solares fotovoltaicas para la producción de electricidad que han sido capaces en España de reducir en un 95% los costes de generación en solo una década lo que les garantiza con mayor facilidad duplicar su rentabilidad y una expansión sin precedentes.
Los datos hablan por sí solos y muestran que la capitalización en  renovables aumentó en el país hasta los 6.800 millones de euros en 2018 en detrimento de fuentes contaminantes fósiles como el petróleo, el carbón y el gas natural, que se encuentran a la baja en las naciones más desarrolladas ante una clara apuesta en las últimas décadas por energías verdes más sostenibles con mayores beneficios.
A nivel internacional, España se pone siempre como un ejemplo de la política sostenible que se lleva recomendando desde que se firmó el protocolo de Kioto en 1997 o en el acuerdo de París de 2018. Así, desde 2017, casi un tercio de toda la potencia generada por sistemas renovables en Europa se produjo en instalaciones nacionales.
El país está en el podium de las naciones más inversoras en energías limpias con empresas como Iberdrola que marcan el camino y la expansión de estas infraestructuras que exige la economía para hacer realidad proyectos como el coche eléctrico, las ciudades inteligentes, que precisan de mayores consumos energéticos, la transformación digital y, en definitiva, un nuevo concepto de producción industrial más ecológico. 
Contaminación. En la lucha contra el calentamiento global, la industria española ha reducido sus emisiones de CO2 un 4,3% el pasado año gracias al aprovechamiento de las fuentes naturales del país como, por ejemplo, la situación geográfica, el clima, las horas anuales de sol, el número de embalses, y otras características hacen de España un lugar muy atractivo para la inversión internacional e instalación de alternativas de futuro.
La directiva comunitaria de Energías Renovables contempla para 2030 un objetivo para toda Europa que pretende que al menos un 32% de toda la electricidad que se consuma en la eurozona se produzca con modelos renovables. 
Los economistas anticipan que esta legislación se revisará antes de cumplir el plazo y, en los próximos cinco años, es muy probable que se eleve el porcentaje aún más. En principio, no se establecen objetivos para cada país en particular, y es cada Estado del eurogrupo el que debe fijar su meta en estos plazos. En el caso español, el Gobierno ha adelantado que pretende fijar un 35% de renovables para 2035.
Capitalización. Desde la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) sostienen que para cumplir el objetivo del 32% para 2030, las empresas del sector van a invertir entre 80.000 y 100.000 millones de euros en la próxima década. Y en esta misma línea, la Asociación Empresarial Eólica reafirma estas cifras al señalar que solo la potencia que proviene de la fuerza del viento supondrá en los próximos años en España partidas superiores a los 4.500 millones de euros y la creación de hasta 30.000 empleos directos e indirectos, solo en la fase de construcción.
Según los datos de BloombergNEF (BNEF), la inversión global en energía ecológica en 2018, excluyendo los proyectos hidroeléctricos, totalizó los 332.100 millones de dólares, de los que solamente España destinó 7.800 millones de dólares (unos 6.840 millones de euros), lo que posiciona al país como la octava potencia del mundo y la tercera de Europa, solo por detrás de Alemania (10.500 millones de dólares) y de Francia (10.400 millones de dólares). China es la mayor potencia en el ranking con 100.100 millones de dólares en inversiones en este tipo de energías.
Oportunidad. Las compañías del sector ven estas exigencias comunitarias como una gran oportunidad de crecer tanto dentro del mercado nacional como en el internacional. Es el caso de Iberdrola, recientemente anunció que para 2025 invertirá 100 millones en renovables y almacenamiento para crecer en el mercado irlandés donde pretende competir con unas tarifas eléctricas 100% verdes. A través de su filial británica ScottishPower, la energética cuenta con una larga presencia en Irlanda, donde opera seis parques eólicos terrestres con una capacidad total de unos 60 megavatios (MW). 
Otra de las razones es la competitividad de las empresas exportadoras que precisan grandes consumos eléctricos para su producción, por lo que exigen al Gobierno que establezca una política energética que permita unos precios acordes a los países vecinos en los que la factura de la luz es, por ejemplo, un 30% inferior en Francia, Alemania y el Reino Unido, países que hacen uso de fuentes nucleares, o de Estados Unidos donde la diferencia es aún mayor con un 60% a la baja.