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Nueva esperanza ante la COVID

Agencias
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Un medicamento que se utiliza para contener el colesterol, el fenofibrato, podría reducir la infección causada por el virus del SARS-CoV-2 hasta en un 70 por ciento

El equipo de expertos está dirigido por las universidades de Birmingham y Keele. / efe - Foto: Andre Coelho

Un medicamento autorizado que normalmente se utiliza para tratar los niveles anormales de sustancias grasas en la sangre podría reducir la infección causada por el virus del SARS-CoV-2 hasta en un 70 por ciento, según revela un estudio realizado por un equipo internacional de investigadores y publicado ayer en la revista Frontiers in Pharmacology.

El grupo de expertos, dirigido por la Universidad de Birmingham y la de Keele, en el Reino Unido, y el Instituto Científico San Raffaele, en Italia, ha demostrado que el fenofibrato y su forma activa (ácido fenofíbrico) pueden reducir significativamente la infección por coronavirus en células humanas en el laboratorio.

Y lo que es más importante, la reducción de la infección se obtuvo utilizando concentraciones del fármaco que son seguras y alcanzables con la dosis clínica estándar de esta sustancia.

El fenofibrato, cuyo uso está aprobado por la mayoría de los países del mundo, es un fármaco oral que se utiliza actualmente para tratar afecciones como los niveles elevados de colesterol y lípidos en la sangre.

El equipo pide ahora que se realicen ensayos clínicos para probar el fármaco en pacientes hospitalizados con la COVID-19, que se sumarán a los dos ensayos clínicos que también se están llevando a cabo en este tipo de pacientes en las investigaciones que dirigen el Hospital de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, y el centro hebreo de Jerusalén, en Israel.

El SARS-CoV-2, el virus que causa el coronavirus, infecta al huésped a través de una interacción entre la proteína Spike de la superficie del virus y la proteína receptora ACE2 de las células del huésped. En este estudio, el equipo probó un panel de fármacos ya autorizados -incluido el fenofibrato- para identificar los candidatos que interrumpen las interacciones entre el ACE2 y Spike.

Una vez identificado el fenofibrato como candidato, probaron la eficacia del fármaco para reducir la infección en células en el laboratorio utilizando las cepas originales del virus SARS-CoV-2 aisladas en 2020. Descubrieron que el fenofibrato reducía la infección hasta en un 70 por ciento.

Otros datos no publicados indican también que esta misma sustancia es igualmente eficaz contra las nuevas variantes del coronavirus, incluidas las variantes alfa y beta, y se está investigando su eficacia en la delta.

El autor correspondiente, el doctor Farhat Khanim, de la Universidad de Birmingham, explica que «el desarrollo de nuevas cepas más infecciosas ha provocado un rápido aumento de las tasas de infección y de las muertes en varios países, especialmente en Estados Unidos y Europa. Aunque es de esperar que los programas de vacunación reduzcan estos índices y la propagación del virus a largo plazo, sigue siendo urgente ampliar nuestro arsenal de fármacos para tratar a los pacientes de la COVID», advierte.

Por su parte, el doctor Alan Richardson, de la Universidad de Keele, añade que, «aunque en algunos países los programas de vacunación avanzan a gran velocidad, las tasas de aceptación de la vacuna son variables y, en la mayoría de los países de renta media-baja, es improbable que se vacune a una proporción significativa de la población hasta 2022».

«Además, aunque se ha demostrado que la vacunación reduce las tasas de infección y la gravedad de la enfermedad, todavía no estamos seguros de la fuerza y la duración de la respuesta. Se necesitan urgentemente terapias para tratar a los pacientes con la COVID-19 que desarrollan síntomas o requieren hospitalización».

La coautora, la doctora Elisa Vicenzi, del Instituto Científico San Raffaele de Milán, asegura que los datos «indican que el fenofibrato puede tener el potencial de reducir la gravedad de los síntomas y también la propagación del virus».

«Dado que el fenofibrato es un fármaco oral muy barato y disponible en todo el mundo, junto con su extenso historial de uso clínico y su buen perfil de seguridad, nuestros datos tienen implicaciones mundiales -subraya-, especialmente en los países de renta media-baja y en aquellas personas para las que no se recomiendan o no son adecuadas las vacunas, como los niños, las personas con trastornos hiperinmunitarios y las que utilizan inmunosupresores».