El dulce sonido de la paz

M. Sierra
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El dulce sonido de la paz - Foto: Rueda Villaverde

Casi 900 niños celebran en Argamasilla el Día de la paz entre versos de Gloria Fuertes, globos, canciones y mensajes

Cuando un grupo de niños se reúnen, conseguir que cese el murmullo es una utopia,  pero una utopía  maravillosa cuando la razón de ese encuentro es celebrar el Día Internacional de la Paz, que ayer tuvo varios escenarios en la provincia. Uno de ellos, en Argamasilla de Alba, donde estas ‘tres letras’ fueron capaces de concentrar cerca de  900 niños, cantando en favor de la esa paz en todos los idiomas posibles. Entre versos de Gloria Fuertes (1917-1998), globos, murales y palomas, la patria del Quijote, reclamó un futuro de paz para una sociedad «en la que todos somos iguales, pero todos diferentes», como rezaba uno de los versos de la canción Paz de Paco Damas, a partir de los versos de Federico Mayor Zaragoza, con el que los niños de Argamasilla de Alba pusieron fin al acto institucional frente al Consistorio.    
‘Plantaremos olivos /donde antes había espinos’... gritaron casi al unísono todos los niños que se dieron cita a las puerta del Ayuntamiento. Desde los más pequeños, niños de 1 año que se limitaban a bailar al compás de la canción que sus otros compañeros, alumnos de hasta 12 años, entonaron. 
Antes de esos versos, sonaron otros, los de la poeta Gloria Fuertes, breves pero directos, que fueron leídos para la ocasión por representantes de cada uno de los centros. La única excepción llegó de la mano del IES Vicente Cano, que optó por un poema anónimo. Entre los seleccionados de la poeta madrileña, por los alumnos de los colegios Alba, Azorín, Divino Maestro y Nuestra Señora de Peñarroya, destacar el poema «vendría la paz», con versos tan sonados como aquellos en los que pide a los soldados, ‘si viniera otra vez la guerra’ que ‘se declaren en huelga’. O los que dedicó a los ‘juguetes feos’, ‘los juguetes son para jugar a / jugar /(de verdad). /No para jugar a matar /(de mentira)’.
Mír, shalom, salam, pace, paix,  son otras de las muchas palabras que hablan de Paz en el mundo. Todas ellas también estuvieron presentes en la fiesta que los más pequeños  de Argamasilla   celebraron para demandar un mundo sin violencia. Estuvieron como parte del escenario creado para la ocasión, compuesto por varios murales que colgaban en el balcón del Ayuntamiento. Y como slogan de las camisetas de los más pequeños, los alumnos de 1 a 3 años, que  convirtieron esta colección de palabras de un bello y espontáneo collage que se convirtió en el punto de partida en un acto que cambió el tradicional manifiesto por la belleza de la poesía. Un acto en el que no faltó la tradicional suelta de palomas, ave reconocida como símbolo de la Paz tras las grandes guerras del siglo XX.      
Alba Hilario, concejala de Festejos, fue la encargada de recibir a los alumnos de Argamasilla de Alba que festejaron el Día Internacional de la Paz. En representación del Consistorio, agradeció a todos «su esfuerzo» por organizar este acto «en paralelo al día a día en sus centros». Y destacó que no hay mejor manera de celebrarlo que «cantando y recordando que todos somos iguales, aunque seamos diferentes». 
La fiesta por el Día Internacional de la Paz, que todos los años organiza uno de los centros, en colaboración con el Ayuntamiento,  siguió en Argamasilla de Alba un programa muy similar al de años anteriores. La diferencia, con respecto a otros, es que en esta ocasión el acto se cerró con un mural en la pared  en la que se apoya la nueva plaza que se está construyendo en el municipio. Allí, en el que ha sido bautizado como el Muro de la Paz, pintado en azul, las palomas blancas que rompían este singular cielo se convirtieron en lienzos sobre los que los más pequeños imprimieron su mano; y  en los que los más mayores dejaron escritos sus deseos.  
Se cerraba así esta fiesta en favor por la paz en Argamasilla, afortunadamente, a miles de kilómetros de cualquiera de los conflictos bélicos que hoy se encuentran activos, y en los que es imposible escuchar el murmullo de la paz porque el estruendo de las balas y las explosiones, no deja espacio para un sonido tan puro como el que ofrece un grupo de niños que sonríe, que es feliz. 
En otros municipios. Los colegios fueron también los protagonistas de esta jornada en la localidad de Campo de Criptana.  A 40 kilómetros de donde empezó a escribirse El Quijote, en el lugar en el que se ha defendido  hasta la saciedad que el caballero se enfrentó a unos gigantes de piedra que resultaron ser molinos, centenares de alumnos, acompañados con criptanenses adultos que no quisieron perderse esta celebración, dijeron ayer ‘no’ a la violencia y ‘sí’ a un  mundo en paz. El escenario elegido para dicha celebración fue la plaza del municipio, a la que llegaron los alumnos de los diferente centros educativos después de una marcha solidaria cuyos beneficios se destinarán este año a la Asociación Aérea. 
También en el marco de esta celebración los alumnos del CEIP Virgen de Criptana visitaron el Ayuntamiento criptanense. 

El dulce sonido de la paz Rueda Villaverde
El dulce sonido de la paz - Foto: Rueda Villaverde
El dulce sonido de la paz
El dulce sonido de la paz