El Iriaf estudia las variedades más resistentes

I. Ballestero
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El Iriaf estudia las variedades más resistentes - Foto: [PABLO LORENTE; Pablo Lorente]; Pablo Lorente

El trabajo, que viene de años atrás, empieza a decantar la balanza de parte de los varietales más tradicionales

El estudio del grupo de Meteorología de la Universidad de las Illes Balears pone cifras a una realidad que no es desconocida para la región ni para los organismos que deben buscar alternativas para tratar de que ese calentamiento que amenaza las circunstancias que van a rodear el desarrollo de la vid no implique una reducción drástica en la producción, y sobre todo que no signifique un cambio en los polos productivos desplazando una de las mayores riquezas que atesora la provincia de Ciudad Real (ahí están las cifras de las exportaciones) hacia el norte de Europa, que contará con unas características mucho más confortables para la producción vitivinícola. Por eso, porque la realidad ya era conocida, y teniendo en cuenta que en las últimas décadas el aumento de las temperaturas ya ha puesto en jaque algunas producciones en Ciudad Real y en Castilla-La Mancha, el Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal (Iriaf) lleva años trabajando principalmente en torno a dos búsquedas que pueden poner solución a ese calentamiento: la primera, detectar y determinar qué variedades son las más idóneas para aguantar temperaturas y condiciones de agua más adversas; la segunda, buscar fórmulas para equilibrar, bien en la propia planta o bien a través de tratamientos en bodega, la maduración fenólica de la uva con su maduración alcohólica.
«Es una realidad que no nos es ajena», recuerda el director del Iriaf, Esteban García, que trae a colación un libro editado por el Gobierno regional sobre los efectos del cambio climático en el que él mismo firma un artículo sobre los posibles efectos en la viticultura, y las soluciones que se buscan. «Llevamos años de proyectos encadenados que trabajan en diferentes direcciones, porque hay que diferenciar dos tipos de efectos: aquellos que inciden directamente en la maduración de la planta y aquellos que inciden en la maduración de la uva», asegura. Para el primero, el Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal está estudiando con detenimiento los rendimientos de todas las variedades que tienen implantación en la provincia de Ciudad Real y en el conjunto de Castilla-La Mancha, porque aunque son «casi primas hermanas, si habláramos de personas, hay pequeñas diferencias que pueden marcar mejor la adaptación de una u otra a las circunstancias que se avecinan».
Aquí surge la vena científica que Esteban García, ya que pese a que los estudios empiezan a esbozar el camino por el que transitarán sus conclusiones, prefiere no detallar variedades hasta que los resultados sean completos, y se pueda decir con palabras gruesas una sentencia definitiva. «Sí podemos avanzar que en los estudios que estamos llevando a cabo las variedades que mejor se adaptan a las circunstancias que vamos a tener en la región son aquellas que podríamos considerar autóctonas, las tradicionales, por encima de aquellas que se han importado en los últimos años de otras zonas de Europa». A buen entendedor.
madurez. Además, el Iriaf busca aquellos procesos que ayuden a adelantar la madurez fenólica de la planta, que es la que principalmente se ve afectada por la falta de agua y el exceso de calor, y con ella tratar de emparejarla en la medida de lo posible a la maduración alcohólica. «En variedades como el tempranillo estamos viendo cada vez vinos con más grado, antes estábamos en torno a los 12 o 13 y ahora hay vinos de 14 e incluso de 14,5 grados, que pueden no ser muy del gusto del consumidor», explica Esteban García, que reconoce que esa circunstancia «no es un capricho del elaborador, sino que obedece a que se ha desacompasado la madurez fenólica del grado alcohólico, y ahora hay que alcanzar grados superiores para llegar a la madurez óptima». Es decir, que para alcanzar el cuerpo óptimo que requiere un vino, hace falta uva de mayor graduación, de mayor acidez. «Buscamos procesos para equilibrar ambas bien en la planta o bien con el trabajo en bodega».