Siete días mágicos

Eduardo Gómez
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El Viña Albali estuvo a punto de poner la guinda a un extraordinario play off por el título

La plantilla del Viña Valdepeñas, antes de partir hacia Málaga la pasada semana. - Foto: Rueda Villaverde

Un play off exprés, a puerta cerrada y sin posibilidad de empate. Ésta fue la solución que adoptó la Federación Española de Fútbol para resolver una temporada condicionada por la pandemia del coronavirus.
Justo antes del parón, el Viña Albali se proclamaba subcampeón de la Copa de España en el pabellón Martín Carpena de Málaga, escenario que posteriormente fue el elegido también para albergar estos play off por el título.
Tras aquella alegría en forma de subcampeonato copero y un extraordinario recibimiento en Valdepeñas, el Viña Albali se preparaba para recibir al siguiente fin de semana al Movistar Inter, líder de la competición y su víctima en semifinales de la Copa.
Ya no hubo más entrenamientos ni partidos. Tras semanas de incertidumbre, finalmente la opción elegida fue acabar la campaña con un formato muy similar al de la Copa de España con los ocho primeros clasificados en la liga regular en el momento del parón y sin descensos de categoría.
De esta forma, en cuartos de final al Viña Albali le tocaba un hueso duro de roer y muy experimentado, Osasuna Magna, que cumplía ciclo por la marcha de seis de sus jugadores.
El distinto ritmo en las fases de desescalada hizo que ambos conjuntos llegasen con prácticamente el mismo tiempo de preparación, apenas dos semanas.
Eso provocó el descontento de los navarros. Primero fue su presidente el que amenazó con retirarse del play off si no se jugaba en junio y después fue su técnico, Imanol Arregui, el que no dudó en calificar como «un partido de solteros contra casados» la fórmula elegida para resolver el título, haciendo hincapié en el escaso tiempo de preparación tras más de tres meses de parón. 
Aquel encuentro quedará ya para la historia. Cuando todo hacía indicar que los navarros se llevarían el ‘gato al agua’, ya que ganaban por 0-4 a escasos cuatro minutos para el final, llegó el tanto de Bynho en propia meta que dio alas a los vinateros.
Con los navarros muy mermados físicamente y atenazados en el aspecto psicológico, el cuadro entrenado por David Ramos se fue creciendo hasta igualar la contienda. José Ruiz, Terry tras una magnífica acción de pillería de Dani Santos en el saque de una falta, y el misil de Cainan a falta de cuatro segundos para el final forman parte ya de la historia de este deporte.
Apenas 24 horas antes el Levante había dejado por el camino, también con un gol ‘in extremis’ de Cecilio, a uno de los grandes favoritos, el Barça (2-3).
Por el otro lado del cuadro avanzaban, no sin dificultades, Movistar Inter, que se imponía (3-1) al Jaén, y Palma, que tumbaba a ElPozo Murcia (2-3).
En semifinales Movistar Inter tuvo que remontar para superar al Palma (3-1) y el Viña Albali rompió ese pequeño maleficio, pues todo el que había empezado marcando en este play off había quedado eliminado después, para ganar con autoridad al Levante, con tantos de Catela, Rafael Rato (2), Buitre y Chino. Fue el pasaporte para la final en una semana mágica, donde sólo Movistar Inter acabó con el sueño de la Liga.