Adriana Ozores, premio Corral de Comedias

La Tribuna
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Adriana Ozores, premio Corral de Comedias

El trabajo de la actriz madrileña es un ejemplo de "cómo utilizar la palabra de los grandes poetas como herramienta de comunicación y transmisión de emociones", en palabras del director de la muestra, Ignacio García

A un día de que se celebre el Día Mundial del Teatro, el Festival Internacional de Teatro Clásico ha anunciado quién será el Premio Corral de Comedias de este año, uno de sus galardones más preciados. Un reconocimiento que se otorga "por unanimidad" a la actriz Adriana Ozores (Madrid, 1959), estrechamente vinculada a la Compañía Nacional de Teatro Clásico en los años 80 y 90, en la etapa de Adolfo Marsillach. 

El galardón, como viene siendo habitual, se le entregará como acto inaugural de la 42 edición del Festival de Almagro, que este año tendrá lugar el jueves 4 de julio a las 20:30 horas en el Corral de Comedias de la localidad manchega. Adriana Ozores, quien reconoce que el galardón le ha hecho especial ilusión, asegura que “este premio me llega en un momento bonito, no muy agitado, con grandes proyectos de cine y teatro que afronto con mucho orgullo, algo que no siempre pasa en esta profesión”. La actriz madrileña confiesa que sus años en Almagro “fueron una escuela muy dura, yo era muy joven, y afrontar personajes de tanta responsabilidad era para gritar ¡socorro!, pero eso me ha dado el bagaje de lo que soy”. Volverá a hacer Siglo de Oro porque “para mí tiene mucho encanto: por un lado es muy difícil porque tienes que trabajar bien el verso y saberlo decir bien; pero por otro, intrínsecamente, el verso tiene una música y una armonía que si te dejas llevar por esa pulsión… eso es grande”. En palabras de Ignacio García, director del Festival, “este premio se le concede en reconocimiento a su impecable trayectoria en el teatro, en el cine y en televisión, pero destacando de una manera primordial su trabajo teatral y su vinculación con nuestro festival y con el Siglo de Oro”. Para García, “Adriana es un ejemplo de cómo una interpretación, absolutamente contemporánea, cuidada y delicada, respeta una tradición, la del verso español del Siglo de Oro; una escuela ancestral sobre cómo decir bien el verso y sobre cómo utilizar la palabra de los grandes poetas como una herramienta infalible de transmisión de emociones y de comunicación”.