El embarazo también es cosa del padre

SPC
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El embarazo también es cosa del padre

El hombre debe 'empoderarse' durante este proceso, ya que su ayuda es muy importante tanto para la madre como para que no haya complicaciones en este período

Aunque cada vez menos, en muchas ocasiones el padre es apartado en lo que a la maternidad se refiere. En estos casos, se le suele relegar y no le tienen en cuenta durante los meses de embarazo, el parto y el postparto. Toda la atención se suele poner en la mujer, por ser quien gesta al bebé y en el neonato, obviamente. Pero el hombre también debe empoderarse en este proceso, sobre todo teniendo en cuenta que tiene un 50 por ciento de responsabilidad en el desarrollo de la vida de esa criatura. 
«Cuando tú estás recién parida y te encuentras mal tiene que haber alguien que hable con los familiares, que te descargue de las tareas de la casa para que se cree ese vínculo tan importante con el nuevo bebé, por ejemplo, y que la madre pueda hacer su tarea desde el mejor punto de vista posible. La madre estará menos estresada. El papel del padre es imprescindible para apoyar y sostener a la madre, y encargarse de las tareas de la vida familiar», explica en una entrevista Verónica Díaz, madre y psicóloga.
Con motivo de la publicación de su nuevo libro, Embarazo y cuarto trimestre, Díaz destaca así que la relevancia de su papel «no es únicamente la de poner el esperma», sino la de sostener y acompañar a la mujer física, emocional y mentalmente durante todo el proceso. «Pero esto tiene su lado oscuro», según advierte, en el caso de la mujer, al vivir en primera persona el embarazo, al estar sometida a los cambios físicos, hormonales y emocionales. «Parece obvio que necesite de ese sostén y acompañamiento, pero en relación con los hombres no siempre se mira con los mismos ojos», puntualiza. 
A su juicio, se juzga el cómo se pueda sentir el padre como algo secundario, se le resta importancia al miedo que él también le pueda tener al parto, y se desvaloriza su experiencia de paternidad por el hecho de que ellos no la pueden sentir igual que la mujer desde el primer momento. 
Díaz menciona que es imposible negar el vínculo que se genera entre la madre y el bebé, «el más intenso que puede haber», pero esto nunca debe significar que la relación con el padre sea menos valiosa o importante que la otra. 
«Generalmente, se les atribuye un papel secundario. Pero esa no es la realidad, pues existen muchísimos padres con un nivel de implicación enorme en la crianza de sus hijos», añade. Eso sí, advierte de que muchos hombres no entienden el cambio profundo que genera la llegada de un bebé, sobre todo porque ellos no se hacen conscientes de ciertos sentimientos que tienen las mamás en el embarazo hasta que nace su hijo. Algunos sienten celos, tal y como reconoce la experta, porque antes eran protagonistas de la historia de amor y a ellos iban dirigidos toda la atención, la energía y los cuidados, y ahora eso ha cambiado. Por ello, resalta: «Que el hombre esté involucrado en el proceso de embarazo, así como en cualquier otro de la maternidad o de la paternidad, es un trabajo de dos. La comunicación en pareja, la disposición del uno para el otro, la iniciativa para ayudar al otro donde por sí solo no puede llegar, son imprescindibles». 
A su vez, Díaz remarca la relación entre un futuro padre implicado en el embarazo y el buen curso de éste. «Se ha demostrado que en los embarazos que los padres están acompañando a la mujer y apoyándola hay menos abortos espontáneos, menos complicaciones (también en el parto), menos dificultades en el puerperio y en la lactancia materna, y menos bebés prematuros o de bajo peso al nacer», subraya.