«Alcanzar un gran pacto sobre el agua sería imprescindible"

R. Ch
-
«Alcanzar un gran pacto sobre el agua sería imprescindible" - Foto: Pablo Lorente

La portavoz del Gobierno regional y consejera de Igualdad habla de objetivos, retos y propuestas en una entrevista concedida a La Tribuna

Para un político, ¿ser portavoz de un Gobierno con mayoría absoluta, es el mejor trabajo que le podían ofrecer tal y como está el patio político en España?
No sé si es el mejor trabajo, pero a mí me gusta mucho y no por tener mayoría absoluta, sino porque creo en el proyecto político que representa Emiliano García-Page y su gobierno. Me apetece mucho afrontar este reto porque políticamente creo que las políticas que defiende este gobierno son más que defendibles. Eso no quiere decir que no vayamos a tender la mano a la oposición constantemente porque entendemos que es lo inteligente.
La de portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha y consejera de Igualdad van a ser sus terceras responsabilidades en poco más de tres meses, desde que pasó a ser portavoz en las Cortes del PSOE y diputada nacional. ¿Cómo la convenció el presidente Page para abandonar el Congreso?
El salto al Congreso no estaba planificado. Tuvo que ver con que se adelantaron las elecciones generales y que los dos diputados nacionales por Ciudad Real no seguían: Isabel Rodríguez se iba al Ayuntamiento de Puertollano y José María Barreda se retiraba de la política. Eso hizo que se produjera un movimiento en el partido y que hubiera mucha gente que me miró inmediatamente. Eso fue muy inesperado. Y una vez estando en el Congreso, que me lo propusiera el presidente fue más inesperado todavía. Yo tenía mucha ilusión en el Congreso, pero tenía cierta melancolía, echaba de menos la política regional, la política cercanía. Cuando me lo propuso, no me lo pensé demasiado. Son dos responsabilidades muy bonitas y voy a intentar hacerlo lo mejor posible.
Entra a formar parte de un Gobierno continuista, en el que repiten un gran número de consejeros. ¿Esa continuidad es una buena noticia?
Yo creo que sí. Los consejeros repiten en su inmensa mayoría porque han hecho muy bien su trabajo. Y si sus políticas, que las encabeza y lidera el presidente, pero que las ejecutan y trabajan los consejeros y sus equipos, se han hecho bien, y además los ciudadanos han decidido, con sus votos, que lo hemos hecho razonablemente bien, creo que lo lógico y coherente es mantener un equipo que ha funcionado. Y luego está tener una estabilidad en Castilla-La Mancha, aparte de ser un privilegio en un momento en el que no suele ser habitual. Nosotros hemos pasado por una legislatura anterior, sin mayoría, en la que se han hecho cosas muy bonitas con Podemos pero también lo hemos pasado francamente mal y creo que se han perdido oportunidades para la gente y algunas veces se ha perdido tiempo innecesariamente por batallas internas de Podemos y otras cuestiones. Ahora, tener la tranquilidad de esa mayoría absoluta te hace tener la seguridad de que las cosas van a salir adelante. Dicho esto, que no se nos suban las cosas a la cabeza. El presidente nos lo ha dejado muy claro: que tengamos una mayoría absoluta no quiere decir que seamos los mejores del mundo ni que nos podamos equivocar. Hay que ser muy cercanos, intentar estar en permanente contacto con la sociedad civil y si cabe, que podamos conseguir la colaboración de la oposición, mejor que mejor. Creo que eso también es importante. Sin tener necesidad, intentar trabajar para que salgan las cosas con el mayor consenso posible es un punto de partida muy interesante.
¿Cuál es el primer reto que les ha planteado a sus consejeros el presidente Page?
Que no se nos suba la mayoría absoluta a la cabeza. Y lo segundo, más de fondo, lo anunciamos en rueda de prensa, estuvimos analizando el escenario presupuestario de toda la legislatura para cumplir los objetivos, que tienen que ver con la igualdad, con la competitividad y el empleo y la sostenibilidad fundamentalmente.
¿Es posible desarrollar esos presupuestos en medio del clima de incertidumbre que existe en el ámbito estatal, sin que se haya disipado aún la posibilidad de volver a las urnas y con unos presupuestos del Estado que están lejos de poder presentarse?
Yo haría dos reflexiones. La primera, le pediría a los partidos políticos que pueden desbloquear la situación que lo hagan, pensando en que los ciudadanos ya han cumplido con su obligación reiteradamente, votando en muchas elecciones. Se merecen que la dirigencia política se ponga de acuerdo, al menos con la abstención del PP o Ciudadanos, porque no podemos tener sometido al país constantemente a bloqueos. La generación actual de políticos tenemos que demostrar que somos capaces de alcanzar consensos, sino, es fácil que perdamos la confianza de la ciudadanía.  Por otro lado, el escenario idóneo, para hacer unos presupuestos regionales es que haya unos Presupuestos Generales del Estado, cuando tienes información exacta de previsiones de ingresos, de entregas a cuenta, de qué inversión puede haber en la región... Pero tenemos información suficiente para hacer el presupuesto y lo haremos con criterios muy prudentes. No vamos a estimar que vamos a recibir más ingresos de los que ya recibimos. Si luego acaban llegando más ingresos, se amplían los créditos. No es la posición idónea para exprimir al máximo nivel la colaboración institucional, pero se puede hacer y lo vamos a hacer y lo vamos a intentar hacer con la colaboración de la oposición antes de que los presupuestos entren en las Cortes.
Lo ha comentado antes y lo vuelve a decir ahora, esa mano para llegar a acuerdos. Sin embargo, volviendo a la situación que se vive en la política nacional, ¿será posible firmar acuerdos aquí con Cs y PP tras las diferencias que se plantean entre todos ustedes?
Lo vamos a intentar, honestamente, porque creemos que es lo que tenemos que hacer, pero no depende de nosotros. Esto es como una pareja de baile, que no baila si uno no quiere. Esto es igual. Lo vamos a intentar porque creemos que para el PP ha sido muy nocivo el tipo de oposición que hizo en la pasada legislatura, a nuestro modo de ver. Y eso les ha empujado a como están, al peor resultado electoral de su historia. Igual, no lo sé, les conviene, desde el punto de vista partidista, un cambio de estrategia. Lo que no cabe ninguna duda es que para el interés de la región, lo bueno es ponerse de acuerdo, alcanzar grandes pactos, poner el interés general de la región por encima de todas las cosas.
¿En temas cómo?
El agua, sería imprescindible. Y hay otros muchos en los que sería bueno mantener una posición común, si se abre en algún momento la posibilidad, cuando haya un Gobierno de España, de reivindicar un pacto de Estado contra la despoblación que pasa por una mayor financiación de los servicios públicos para regiones como Castilla-La Mancha donde es mucho más caro mantener la educación, la sanidad o la cobertura asistencial a las personas mayores por razones obvias: 80.000 kilómetros cuadrados y apenas 2 millones de habitantes, 919 municipios, algunos de 50 habitantes… es muy complejo y muy caro extender la cobertura social, sanitaria y educativa en Castilla-La Mancha no porque se despilfarre, sino porque hay que proteger a todo el mundo y darle oportunidades a todas las personas con independencia de dónde vivan. Para que esto sea una realidad, se necesita dinero, una adecuada financiación, además de estrategias comunes que sean enérgicas en las zonas de interior que están más afectadas por la despoblación y también por una cuestión de carencia de infraestructuras.
Pero es la pescadilla que se muerde la cola. Se necesita financiación pero no sabemos qué pasará en Madrid…
Si, pero alcanzar un acuerdo aquí, hacer un análisis serio y riguroso y blindarlo, en el sentido de que vamos a hacer un ejercicio honesto de qué es lo que necesitamos y cuánto cuesta. Ojalá se pudiera hacer en el escenario nacional para que gobierne quien gobierne hayamos pactado la financiación. Y lógicamente, cada gobierno dependiendo de su ideología, tenga sus prioridades.
Hablando de prioridades, Castilla-La Mancha estrena la Consejería de Igualdad en un momento en el que hay partidos que ponen en duda la necesidad de que haya este tipo de consejerías calificando estas estructuras como chiringuitos. ¿Por qué se necesita una Consejería de Igualdad en Castilla-La Mancha?
Precisamente, si hay algo que la haga necesaria es ese movimiento reaccionario que aboga por eliminar, suprimir o reducir las políticas de igualdad, a través de un movimiento social y también político, que representa fundamentalmente Vox, aunque no solo Vox. Creo que es un gesto muy acertado del presidente de Castilla-La Mancha y se hará sin incrementar el gasto, porque soy consejera de Igualdad y portavoz. Lo que realmente importa son las políticas de igualdad. Y ahí Castilla-La Mancha ha sido ejemplo a seguir en el marco nacional. Es evidente que la Ley para una Sociedad Libre de Violencia de Género que se aprobó en la pasada legislatura con unanimidad de partidos tan distintos como PP y Podemos, ha hecho que seamos pioneros en esta materia dando cobertura a los huérfanos de la violencia de género o aprobando la implantación de la asignatura de Educación para la igualdad, la tolerancia y la diversidad, en pilotaje en 30 centros y que en dos años se tiene que poner en todos los centros de Castilla-La Mancha. Todo esto es imprescindible. No podemos pensar que los derechos sociales que ya están conquistados, son inexorables. En cualquier momento puede venir un movimiento social o político reaccionario a contestar esos derechos que se han alcanzado. Los derechos de las minorías también muchas veces son contestados, porque hay políticos que se aprovechan de mensajes que llegan muy bien a las vísceras más que al cerebro. Es una pena que existan, pero eso le da fuerza y argumento para que exista una Consejería de Igualdad, porque sigue habiendo una gran brecha salarial entre mujeres y hombres, que tiene que ver con la falta de corresponsabilidad al 100% y con la conciliación, con la desigualdad de estatus que el propio género nos otorga en el hogar, en la sociedad y en el trabajo. Cuesta reconocerlo y a veces nos quedamos en la superficie de las cosas y nos cuesta ver los pequeños machismos, pero sigue habiendo mujeres que mueren asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, mil mujeres, más que todo el terrorismo de ETA en su historia. Son imprescindibles las políticas de igualdad y que exista una Consejería es un gesto político de primer nivel que contesta a ese movimiento reaccionario.
Comenta esos movimientos reaccionarios pero al mismo tiempo se ve en las calles también jornadas históricas como la celebración en los últimos años del 8M o las manifestaciones contra la sentencia de La Manada…
Es muy curioso. Hay una especie de dualidad en relación a cómo se concibe el feminismo. Hay personas que lo ven como un hecho natural, que no es más que pretender la igualdad entre mujeres y hombres, la igualdad entre personas. Pero para lograr esa igualdad hay que tomar medidas de acción positiva muchas veces que son las que se contestan por parte de quien no entiende esa posición y que no comparte esas políticas. Se ve ese choque, de gente muy joven, que es lo más ilusionante de todo, defendiendo la igualdad y el feminismo y de gente muy joven también estereotipada con los roles de toda la vida. Ese choque sigue existiendo y es muy importante la educación. Lo que se haga en materia educativa es importantísimo. Pero que no se asuste nadie, porque no vamos a revolucionar las aulas, de lo que se trata es de que las chicas tomen conciencia, de que no son más y ni menos que los chicos y que ellos tomen conciencia exactamente de lo mismo. Fíjese que fácil y qué difícil al mismo tiempo.