Ciudadanos busca su identidad

JAVIER M. FAYA (SPC)
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Ciudadanos busca su identidad - Foto: Juan Carlos Hidalgo

La formación liberal afronta su crisis más importante después de la dimisión de Toni Roldán y Javier Nart por su acercamiento a Vox y su 'cordón sanitario' a Pedro Sánchez

¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma? Esta pregunta del Evangelio de San Marcos (8:36) podría valer para describir lo que sucede en el seno de Ciudadanos desde hace meses, sobre todo en la última semana, con las dimisiones de históricos como Toni Roldán, que había sido secretario de Programas y miembro de la Ejecutiva, y Javier Nart, confundador y también integrante de la cúpula, que abandonaron la nave naranja el pasado lunes descontentos con el rumbo de la formación de Rivera. Yes que entienden que la esencia del bloque liberal es el centro, una especie de la UCDdel siglo XXI, desvirtuado por el cordón sanitario al PSOEy el acercamiento a Vox.  
«No me voy porque yo haya cambiado sino porque Ciudadanos ha cambiado», confesó visiblemente emocionado el ya expolítico catalán, exportavoz adjunto de Cs que pertenecía al núcleo duro del partido y con cuyo líder tenía una relación de amistad. Miembro del ala socioliberal del grupo, dejó un guiño al PSOEen Twitter con una fotografía de una caja con sus pertenencias en la que puede apreciarse un ejemplar del acuerdo programático al que llegaron socialistas y liberales en 2016, y que él y una parte minoritaria del bloque quiere reactivar.
Como dijo hace unos días el líder de Cs en Castilla y León, Francisco Igea, lo que le sucede a la formación naranja es algo semejante a lo que se enfrentó no hace mucho Podemos, una especie de crisis de identidad, «de adolescente». También se quejó amargamente del, a su juicio, cambio de rumbo de su partido.
Estas palabras fueron rápida y duramente criticadas por la portavoz de la formación, Inés Arrimadas, que recordó que las decisiones se tomaban por mayoría en la cúpula y que los que realmente habían cambiado de criterio eran él, Roldán, Nart... Y Luis Garicano, que fue cabeza de cartel en las europeas y principal artífice, junto al exportavoz adjunto de Cs, del programa económico: «Hay cuatro personas de una Ejecutiva de más de 30 que quieren hacer a Sánchez presidente. En este partido se habla, se debate, se vota y podemos discrepar, a Roldán le deseo lo mejor». No obstante, la herida está ahí y Ciudadanos afronta su crisis más grave desde su fundación, en 2006.
Cierto es que semanas antes de las elecciones andaluzas se apreciaron dimisiones en bloque de dirigentes de delegaciones como la de Jerez -el 25 de octubre-, pero las razones se debieron a la confección de las listas electorales. Ahí se podía apreciar el mal ambiente interno. Esto también se repitió de cara a los comicios del 28-A y 26-M.  
Los sorprendentes resultados en las elecciones andaluzas supusieron, de un lado, formar parte de un Gobierno -regional-, y de otro, tener un acompañante muy incómodo:Vox. A pesar de que, hábilmente, se ninguneó a la formación de derechas, algunas voces críticas se empezaron a alzar. Como la de Manuel Valls, el fichaje galáctico para el Ayuntamiento de Barcelona, que prendió la llama del actual incendio en Alcalá 253 al dar el bastón municipal gratis -sin consultar al partido que le había cobijado bajo una marca blanca- a Ada Colau. También irritaron sus amenazas constantes a Rivera por su acercamiento a los de Abascal, y eso que repetía el líder liberal una y otra vez que no negociaría con ellos.
Pero no solo ha sido ese diálogo soterrado con Vox a través de intermediarios populares lo que ha provocado esta crisis, sino sobre todo el No es no a un Gobierno de coalición con Sánchez. Así venía registrado en el programa de Cs. Tras el 26-M, parecía que el veto se iba a levantar en autonomías como la madrileña o la castellano y leonesa, donde el PP lleva en el poder 24 y 32 años, respectivamente. 
La razón que se ha dado desde la cúpula es que el socio prioritario es Génova porque entienden que Pedro Sánchez se apoya en los independentistas catalanes, Podemos, PNV, Compromís y EH Bildu, que le ayudó con la abstención en la moción de censura y posiblemente también lo haga en Navarra con la socialista María Chivite. Pero los críticos argumentan que para evitarlo deberían abstenerse en la investidura. Como un mal menor. Oparafraseando al líder del PPen el Consistorio barcelonés, Josep Bou, caminar sobre brasas en vez de llamas.