La fama cuesta

EFE
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Los 40 años del mítico filme hacen que el instituto donde se daban clases, el LaGuardia, esté ahora más de moda que nunca

La fama cuesta

Mucho antes que los populares Glee o Billy Elliot, la película Fama cautivó a millones de personas por todo el mundo con las historias de los jóvenes artistas que ansiaban ser admitidos en la reputada High School of Performing Arts de Nueva York, una escuela que, 40 años después del estreno de la cinta, está más viva que nunca.
Con más de 3.000 estudiantes, el centro de educación secundaria, ahora llamado Fiorello H. LaGuardia High School tras haberse unido con otra institución en 1984, ha sido descrito como un «salvavidas» o «el mejor sitio en la faz de la Tierra» por las personas que pasaron buena parte de su adolescencia en sus aulas, aprendiendo a bailar, cantar, actuar, pintar, esculpir o fotografiar.
«Tienes que amar lo que haces para querer ir a ese centro, y una vez que estás dentro, hay que trabajar duro, aunque no todo el mundo acaba siendo un actor o cantante», explica Zoe Schneider, la directora de la Asociación de Antiguos Alumnos del LaGuardia Arts, como se conoce popularmente al reputado instituto público, al que solo se accede tras superar duras audiciones.
Es el mismo colegio que inspiró al productor David de Silva para crear el filme Fama, que llegó a las salas de cine con una trama dinámica y una banda sonora pegadiza y que, con el éxito cosechado, se transformó luego en una serie de seis temporadas que en los 80 arrasó en la pequeña pantalla.
La cinta contaba los estragos de los aspirantes a bailarines y actores Coco Hernández (Irene Cara), Bruno Martelli (Lee Curreri), Lisa Monroe (Laura Dean) o Leroy Johnson (Gene Anthony Ray), entre otros, en un intento de reflejar la cruda realidad de las decenas de miles de personas que han pasado por las aulas de LaGuardia y que se mueven en un mundo muy competitivo.
Entre sus pupilos en la vida real, el colegio se muestra orgulloso de haber formado a figuras de la talla de Jennifer Aniston, Adrien Brody, Nicki Minaj o Sarah Michelle Gellar.
Durante los 40 años que han pasado desde que el LaGuardia se convirtiera, gracias a la cinta, en el centro de Secundaria «más famoso de EEUU», el colegio no ha tenido ningún miedo en aceptar su asociación con Fama, como atestigua la banda sonora de la película que se puede escuchar al llamar por teléfono al centro educativo.
Desde que se fundó la institución en 1936 por iniciativa del entonces alcalde de Nueva York, Fiorello H. LaGuardia, se ha probado constantemente la importancia de que los más jóvenes reciban una educación artística destacada.
«Todos los estudios han demostrado que estudiar arte o estudiar música ayuda a tu cerebro y te ayuda a aprender a hacer otras cosas, como desarrollar pensamientos críticos», destaca Schneider sobre el plan académico del instituto, en el que los alumnos dedican la mitad de su día a asignaturas académicas y la otra mitad a desarrollar sus talentos, por lo que tienen una jornada escolar de dos horas más larga de lo normal.
La directora de la asociación de antiguos alumnos, que se graduó en 1989, opina que la película da una visión bastante realista de lo que es la vida para un estudiante de LaGuardia, aunque señala que la cinta es un «drama y no un documental».
«La gente no se está saltando las clases ni están faltando al respeto a los profesores. Esa es la diferencia con el filme», arguye Schneider, que con su organización maneja más de 160 fondos financiados por antiguos alumnos con los que se financian ciertos lujos de este colegio público, como la música en directo que se utiliza en cada clase de baile o de canto, en lugar de música grabada.
 

Alumnos más preparados.

Lo que sí ha cambiado, para el profesor de español de LaGuardia Angelo Valerio, es la preparación de los alumnos. «Quizás en la época de Leroy había más estudiantes que querían ser cantantes y nada más terminar el instituto querían ir a presentarse a castings y conseguir un trabajo y ya no vuelven más a estudiar. Pero ahora todos son un poco mas pragmáticos, porque los padres quieren que tengan algo a lo que recurrir si, como muchos, no consiguen alcanzar sus sueños».
Los idiomas, por ejemplo, son muy importantes para un actor, señala Valerio, y apunta al éxito obtenido por actores como Chalamet en la cinta nominada al Oscar Call me by your name, un papel que dice probablemente consiguió gracias a saber hablar francés.
El vibrante ambiente en los pasillos y las aulas del centro, sin embargo, sí que se parece al que muestra el largometraje musical.
«A veces pienso que tengo a Leroy en mi clase», dice el profesor de origen filipino. «En la cafetería, se ponen a hacer rap, por ejemplo, espontáneamente», señala, aunque confiesa que los alumnos no son inmunes a la actual omnipresencia de los móviles: «Creo que es una generación que vive parte de su día en sus pantallas, que también es un problema y un reto para los artistas, porque no sé cuánta creatividad se produce enganchado al móvil. No somos inmunes en LaGuardia».
Para celebrar este 40 aniversario de Fama, LaGuardia Arts tenía pensada toda una serie de eventos y espectáculos durante este 2020, pero hasta el momento solo se pudo proyectar en enero la película a todos los estudiantes, antes de la llegada del coronavirus.