La brecha de género provincial en afiliación es la más alta

I. Ballestero
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La cifra de mujeres afiliadas superó los nueve millones en mayo por primera vez en España, pero en Ciudad Real el despegue es más costoso. La diferencia entre el porcentaje de afiliados y afiliadas supera los 18 puntos en la provincia, donde casi el

La brecha de género provincial en afiliación es la más alta - Foto: Rueda Villaverde

La afiliación de mujeres a la Seguridad Social superó en el mes de mayo los nueve millones por primera vez en la historia. Esa circunstancia, que podría dar fe del crecimiento del empleo femenino, pasa de largo por la provincia de Ciudad Real, donde el modelo productivo parece desplazar en el tiempo el horizonte de la igualdad al que quiere tender el mercado de trabajo. De hecho, en la letra pequeña del gran titular de los nueve millones de afiliadas se sitúa Ciudad Real, que es el territorio en el que la brecha de género en la afiliación a la Seguridad Social, en el empleo en definitiva, es la más alta de todo el país. Se reduce, sí, pero suma varios ejercicios marcando la distancia más alejada entre las dos orillas.
Las cifras de la Seguridad Social no dejan lugar a la duda. En la provincia, en el mes de mayo, el número de afiliados varones fue del 99.013, mientras que el de mujeres se quedó en 67.859. Esto supone que prácticamente seis de cada diez cotizantes de la provincia se an hombres, por algo más del 40 por ciento mujeres, lo que sitúa la distancia entre un porcentaje y otro en más de 18 puntos (59,33 por 40,66), la más elevada del conjunto del país. Además, la comparativa territorial muestra una tendencia que debe llevar a la reflexión en Castilla-La Mancha, porque las provincias que siguen a Ciudad Real en este ranking de la brecha de género en la Seguridad Social son Toledo (17,61 puntos), Cuenca (17,53 puntos) y Albacete (16,64 puntos). Es decir, que dentro de las desigualdades en las contrataciones de hombres y mujeres, la región es el territorio en el que esa brecha es más acentuada.
La distancia se reduce, sí, pero lo hace a un ritmo que aleja demasiado el horizonte de la igualdad en el mercado de trabajo. Ese pesimismo también se produce en lo que a la brecha salarial se refiere, ya que las mujeres cobran de media un 24 por ciento menos, 3.300 euros de promedio, que los hombres. Y la brecha salarial, como la de la afiliación, se va reduciendo muy poco a poco. De hecho, hace dos años, también en el mes de mayo, la diferencia entre hombres y mujeres de la provincia afiliados a la Seguridad Social era del 19,44 por ciento, y en 2018 superó por poco el 19 por ciento. Se lima, pero muy despacio. Y la proporción es la misma: de cada diez personas que hay trabajando, seis son hombres y cuatro son mujeres.
Los sindicatos achacan este desfase a un pensamiento enquistado y al modelo productivo. Por eso abogan por planes de igualdad y por un cambio en este modelo que pueda equilibrar una balanza que, por el momento, sigue muy descompensada.