Natalia Sanchidrián muestra el camino

C. de la Cruz
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La autora de 'Feliz de ser yo' vuelve a su «segunda casa» en un viaje cargado de autoconocimiento basado en la aceptación de las «cosas buenas y menos buenas»

Natalia Sanchidrián, en la firma de libros - Foto: Pablo Lorente

Hasta las heridas más profundas se curan con amor, incluso aquellas que dejan cicatrices de por vida. Es la sabiduría que transmite Natalia Sanchidrián en Feliz de ser yo (Editorial Planeta), un recorrido al autoconocimiento no exento de dolor. Y como un guerrero que emerge de las sombras, con la sonrisa como espada, la autora sabe de lo que habla: víctima de abusos sexuales, con estrés postraumático, hiperactiva, disléxica, coqueteos con las drogas y el alcohol y con pensamientos suicidas.
Sanchidrián no se dejó nada dentro en la presentación llevada a cabo en la Biblioteca Pública de Ciudad Real ni se lo ha dejado en las 208 páginas de Feliz de ser yo, un auténtico fenómeno literario. No en vano, antes del comienzo del acto ya inició la firma de libros. Y es que Ciudad Real es patria chica; en la Unidad de Trastornos Alimenticios del Hospital Universitario de Ciudad Real «me enfrenté a la bulimia, a los miedos del pasado. Ciudad Real es mi segunda casa y el lugar donde comencé a liberarme. Aquí es donde di mi primer paso para saber de dónde venían mis miedos y mis inseguridades».
El cariño de los asistentes se hizo patente en una presentación atípica, una comunión perfecta entre autora y asistentes que abarcaba lo meramente literario. Feliz de ser yo es la segunda parte de una trilogía que comenzó con Volando alto y que cuenta con una legión de seguidores, pero también amistades que no quisieron perderse el acontecimientos. «En mi vida pensé que algo así podía ocurrir, estoy super feliz», reconocía Sanchidrián.
El lector encontrará entre las líneas de este libro, nada más y nada menos, que la verdad. «Una verdad que a veces escuece porque llega a través del autoconocimiento, que a veces nos enseña cosas que no nos gustan tanto de nosotros mismos, y hasta que no aceptemos que tenemos cosas buenas y cosas menos buenas, que somos seres humanos, es muy posible que no lleguemos a ser felices con nosotros mismos», resumía.
No es un libro de autoayuda al uso ni un relato de consejos. La propia autora avisa que «no es una felicidad generalizada, no significa que mañana tenga un mal día, pero he aprendido a aceptarme con lo bueno y lo menos bueno».
Así, añadía que «tengo dislexia y soy hiperactiva. Antiguamente pensaba que era un defecto y hoy en día para mí es un regalo porque hace que me acerque todavía a más gente. Para mí era algo malo y he conseguido transformarlo. Hay que entender que es algo bonito cuando se comparte  desde el cariño y el respeto».
No era la primera vez que Natalia Sanchidrián presentaba un libro en la Biblioteca Pública de Ciudad Real, pero sí que hay un antes y un después tras mostrar Feliz de ser yo en sociedad.