Quijotes y pulseras para la cardioprotección

HIlario L. Muñoz
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El colegio público Don Quijote se convierte en el primer centro público de Primaria de la capital en contar con un desfibrilador y con una máscara antiasfixia tras el apoyo de las familias para participar en el proyecto Salvavidas

El Colegio Don Quijote cuenta con un desfibrilador - Foto: Fotos Rueda Villaverde

Una niña de cinco años fallecía hace días en un colegio de Mérida atragantada por un fruto seco. Un niño de 12 años falleció en un colegio de México a causa de un ataque al corazón. Se trata de hechos que pasan, sucesos incontrolables, sin fecha ni hora y que solo se pueden prevenir si se cuenta con las herramientas necesarias para ello. Por este motivo, prevenir, educar y dar a conocer las herramientas que pueden salvar vidas son las únicas claves que se necesitan para formar un ambiente cardioprotegido. Este es un trabajo que ya ha realizado el colegio Don Quijote de la capital, convertido en el primer centro público de educación Primaria que cuenta con desfibrilador automático y con un elemento antiatragantamiento. Se trata de una labor conseguida gracias al empeño de la Asociación de Madres y Padres del colegio Don Quijote, que durante meses se implicó en la venta de pulseras y dispusieron los fondos necesarios para finalmente conseguir que el centro fuera cardioprotegido.  
La directora del centro, Mari Carmen Gómez, indicó que la iniciativa del centro parte del proyecto Salvavidas, una propuesta con la que se busca dotar a cualquier tipo de espacio de los medios necesarios para ser lugares cardioprotegidos a través de pequeñas iniciativas como la venta de pulseras para sufragar los gastos de instalación. La idea vino a través del AMPA quienes se pusieron en contacto con Javier Camacho, y su compañero Fernando García, que llevan cuatro años desarrollando el proyecto en la región y que ya ha llegado a otros centros como el instituto de Secundaria Torreón del Alcázar o el Hernán Pérez del Pulgar en la capital. El primer centro lo consiguió con la venta de «800 pulseras» y el segundo con una donación. En el caso del ‘Quijote’ fue necesario esperar a esa implicación de la asociación de madres y padres para llevar el material al centro y ofertar formación a los profesores para el empleo del desfibrilador.
La implicación en el proyecto Salvavidas de Camacho llega debido a su trabajo en una UVI móvil donde comprendió «la importancia que tiene la reanimación cardiopulmonar y tener un desfibrilador cerca». «La supervivencia de una persona se duplica», explicó, para indicar que en Ciudad Real no había apenas desfibriladores y poco a poco se ha ido creando consciencia a través de esta iniciativa. Estas propuestas se han ido multiplicando con charlas y materiales en iniciativas para aprender a hacer reanimación y cardioproteger en la que hay proyectos de estudiantes de medicina, del colegio de médicos, de esta iniciativa de Salvavidas o de la Diputación Provincial de Ciudad Real con sus donaciones repartidas por toda la provincia de Ciudad Real.

Quijotes y pulseras para la cardioprotección
Quijotes y pulseras para la cardioprotección - Foto: Rueda Villaverde
«La ventaja que tiene contar con un desfibrilador en el colegio es la posibilidad de salvar una vida», apuntó la directora del centro, quien recuerda que a los materiales se suman un curso realizado por los profesores para aprender a hacer la cardioprotección. «Si se hace el masaje cardiopulmonar puedes mantener el riego sanguíneo y con el desfibrilador si se detecta que se necesita una descarga eléctrica» se logra un elemento más que puede salvarle la vida. Con esta descripción «se mandó un mensaje a los padres y cada niño o familia compró las pulseras que consideró oportuno», el resto del dinero lo puso la asociación de madres y padres, impulsora de esta iniciativa en el centro. «La pulsera es útil y lleva las fases que hay que hacer ante una parada cardiorrespiratoria como son llamar al 112, hacer la reanimación cardiopulmonar, si hay desfibrilador ponérselo y esperar con el masaje a que lleguen a los centros de emergencia».
Gómez recordó que estos equipos son para todas las edades, «también hay muchas paradas cardiorrespiratorias de gente joven y no tan mayor», mientras que el dispositivo antiatragamiento está pensado para los pequeños, por lo que se ha ubicado en vez de en la entrada del colegio como el desfibrilador, lo más cercano posible al comedor del colegio. «Es donde más atragantamientos se pueden dar en el colegio», dijo Gómez, quien recordó que «si una persona se atraganta y si no es capaz de expulsar el objeto que le atraviese la vía aérea, cae en parada cardiorrespiratoria» por lo que al final está asociado tener los dos dispositivos.
Este dispositivo antiatragantamiento lo cuentan también dos escuelas infantiles de la capital, expuso Camacho, quien recordó que desde la web de la fundación existen materiales y se da cuenta de las posibilidades que existen para que todos los espacios de reunión se conviertan en lugares donde las paradas caridiorrespiratorias que ocurran no se conviertan en mortales.
Quijotes y pulseras para la cardioprotección
Quijotes y pulseras para la cardioprotección - Foto: Rueda Villaverde
 


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Quijotes y pulseras para la cardioprotección - Foto: Rueda Villaverde