Los siete linces liberados se adaptan «perfectamente»

Ana Pobes .
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Los ejemplares se han asentado «bien» en la provincia. Existe una media de tres cachorros por hembra, por lo que se confía en alcanzar un récord en reproducción

Los siete linces liberados se adaptan «perfectamente» - Foto: Pablo Lorente

Pillo, Pizarra, Papiro, Pluma, Perdigón, Pimienta y Pica han sido los siete linces liberados este año en la provincia de Ciudad Real. Junto a ellos, otra protagonista: Carla. La hembra liberada en el Parque Nacional de Cabañeros en el mes de febrero y que no se encontraba entre las programadas por el programa de reintroducción de la especie, Life+Iberlince, por tratarse de un ejemplar que, tras hallarse en mal estado a finales del año pasado, se ha tratado y recuperado en el centro ciudadrealeño de El Chaparrillo.
Habitantes muy especiales que han llegado en los últimos meses a Sierra Morena, zona de reintroducción del lince en la provincia, y que han sabido a adaptarse «perfectamente» en su nuevo entorno. Así lo comenta Antonio Aranda, jefe de servicio de Espacios Naturales de Castilla-La Mancha, quien argumenta que el lince ya está establecido en el territorio, y eso hace que «la tendencia de los ejemplares que se reintroducen sea quedarse en la demarcación de la población al existir marcas y evidencias de que hay otros linces». Por ello, «todos están más o menos por la misma zona».
En declaraciones a La Tribuna, Aranda recuerda que los linces liberados son cachorros nacidos el año pasado, y algunos de ellos «pueden entrar en fase de dispersión», lo que significa, explica, «que se han soltado en un lugar y ellos buscan nuevos territorios». Es el caso por ejemplo, recuerda, de uno de los que soltó en los Montes de Toledo y «corrió de forma impresionante media España». En esta fase de dispersión entran generalmente más los machos que las hembras por «ser una estrategia que sigue la especie para evitar que haya consanguinidad», por lo que «siempre hay un porcentaje de la población que se queda y otra que se va». De los ejemplares que se marchan, se estima que «un diez por ciento vuelve a la zona en la que se liberaron o en la que nacieron», argumenta. En relación a los liberados en estos meses en Ciudad Real, «todavía no se ha dado esa fase de dispersión» aunque «no se descarta que pueda ocurrir en cualquier momento», señala.
La adaptación de los linces liberados en los últimos años ha sido «tan buena» que se espera que este año la reproducción de cachorros ascienda a las cien crías, es decir, cincuenta por cada área de reintroducción en Castilla-La Mancha (Sierra Morena y los Montes de Toledo). «Ahora mismo, la reproducción de crías en el campo es muy superior a los cachorros que estamos reintroduciendo, por lo que nuestra estimación es llegar a las cien crías en la región, ya que en la actualidad hay una media de tres cachorros por hembra», por lo que «calculamos que en Ciudad Real contemos este año con cincuenta cachorros y con otros cincuenta en Toledo». «No perdemos la esperanza de que las cosas salgan bien y que todas las hembras que tenemos controladas saquen varios cachorros adelante», apunta el jefe de Espacios Naturales de Castilla-La Mancha. Y a ello contribuirá también que «la primavera de este año ha sido bastante seca», ya que «la reproducción es peor y se pierden más cachorros en primaveras lluviosas».
Ahora, tras la buena adaptación todas las miradas se centran en Bruselas, quien debe dar el visto bueno al segundo programa de Life+Iberlince. Se prevé que sea el próximo mes de junio cuando Europa dé la contestación de si acepta o no las futuras líneas estratégicas por las que se regirá el nuevo programa. Así, una vez logrado la luz verde al proyecto se seguirá trabajando por la reintroducción de la especie y por la puesta en marcha de varias actuaciones como la eliminación de puntos negros, principalmente en la A-4, a su paso por Ciudad Real, y la limpieza de los pasos de fauna.

Carla «también se adapta». El Parque Nacional de Cabañeros recibió a finales de febrero una habitante muy especial. Se trata de Carla, una hembra de lince ibérico que se convertía en el primer ejemplar de la especie liberado en el parque, donde aspira a establecerse de manera continuada. Después de meses preparando su entorno para la llegada del lince ibérico, ampliando incluso la población de conejos como potencial alimento de la especie, Carla «también ha sabido adaptarse» en lo que lleva siendo su casa desde hace casi tres meses. De momento, a través del collar de radiotransmisión, se sabe que «ha estado bastante tiempo dando vueltas por el entorno de Cabañeros» pero «ahora se ha desplazado un poco hacia el sur», moviéndose «entre el corredor de conexión entre Sierra Morena y los Montes de Toledo». Ahora, habrá que esperar para saber «si es una excursión o si se dará la vuelta al punto de partida».