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Juliá busca las causas de los héroes actuales

D.A.F.
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El escritor manchego colabora con 'Telecinco' en la nueva serie 'Quijotes del siglo XXI' y lanza el libro 'Que nadie diga que no luchaste contra molinos de viento' sobre los mismos personajes

Juliá busca las causas de los héroes actuales - Foto: Rueda Villaverde

El escritor y periodista Manuel Juliá ha llevado a los moldes de imprenta y a las cámaras de televisión las experiencias vitales de varias personas a las que califica como Quijotes del presente. El proyecto se ha plasmado en la cadena Tele5 con la serie Quijotes del siglo XXI y se puede encontrar en las librerías con el título Que nadie diga que no luchaste contra molinos de viento (editorial Almuzara). El libro recoge lo que el autor define como «nueve historias noveladas», mientras que a los televisores llegarán siete de estos protagonistas.

En una conversación con La Tribuna, Juliá se muestra fascinado por este ramillete de héroes de los que afirma que «todos tienen un factor en común, que es la determinación, no desfallecen, si quieren algo, tienen que ir hasta el final con ello».

Juliá se muestra especialmente atraído por la historia de Alberto Aguilar, «un hombre cuya hija, al cumplir los 18 años, desapareció de su casa porque había sido abducida por un gurú de una secta» y emprendió la tarea de rescatarla en Perú. La aventura vital de esta antiguo repartidor de pan de Elche (Alicante) es la que abre el libro, cuyo autor resalta cómo este padre coraje «investiga y da con el rastro de su hija», mientras que el gurú que la ha convertido en una de las 10 esposas que le ayudarán a repoblar el mundo cuando llegue el apocalipsis, «se lleva a la chica a una de las selvas más profundas del Amazonas, el padre los sigue, consigue hablar con su hija y que venga a España», mientras que a su secuestrador «lo meten en la cárcel por manipulación de personas».

Juliá busca las causas de los héroes actualesJuliá busca las causas de los héroes actuales - Foto: Rueda Villaverde

El también colaborador de La Tribuna se detiene también en la figura de Justo Gallego, un antiguo seminarista que tuvo que dejar los estudios tras contraer tuberculosis, al no lograr volver al camino hacia el sacerdocio decide hacer una catedral en Mejorada del Campo. «De eso hace 50 años, una persona que ahora tiene 88 u 89 años y lleva toda la vida haciendo la Catedral él solo», detalla.

Igualmente, resalta la figura de Ángeles Pérez, «una señora que quiere dedicar su vida a ayudar a los demás y encuentra que los que más lo necesitan son los presos», a los que decide acoger cuando salen de la cárcel o tienen permiso. De esta forma, Juliá comenta que «ahora tiene 14 o 15 pisos en los que los acoge y les ayuda para no volver a la cárcel».

Valores con down. El autor llama la atención sobre otra de las protagonistas de sus historias, Patricia Giralt, «una madre que ha emprendido una lucha para que los chicos que tienen Síndrome de Down no sean tratados como enfermos y va donde tiene que ir por conseguir que a estos chicos se les considere distintos y que la gente sepa que tienen una serie de valores que nosotros echamos de menos, de autenticidad, de generosidad...».

Juliá se conmueve también ante Víctor Gutiérrez, «homosexual, deportista de élite que tiene el valor, en el mundo del deporte, donde es muy difícil salir del armario, hacerlo»; como lo hace ante Patricia Cervera, «una mujer que tiene su hija con síndrome de anorexia…».

Impresionado también se encuentra por María José Jiménez, «una mujer que pierde a su hijo con 16 años porque un conductor bajando la Castellana, en Madrid, puesto de coca, de alcohol, de todo, se lleva una marquesina y a su hijo», recuerda. La condena para el conductor fue de cuatro años. «Pero a ella le pareció injusto», apunta Juliá, de modo que la madre «lucha porque la muerte de su hijo sea castigada y luego por cambiar el Código de Circulación». De momento, ya ha conseguido que no sea eximente ir drogado en un accidente «y ahora quiere que sea delito», refiere el autor.

Su recopilación de héroes incluye a Beltrán Ceballos, al que define como «un hombre que lleva toda su vida luchando por los pájaros de Doñana, por los humedales de La Mancha y por la ecología».

El libro tiene también sitio para la conductora de Quijotes del siglo XXI, la periodista Sonsoles Ónega, madre de un niño que a los cuatro años tuvo que ingresar en Urgencias con un cuadro grave de diabetes y que desde entonces ha levantado una lucha contra el exceso de azúcares en los alimentos.

Formalmente, el libro parte de una raíz informativa pero no se queda ahí, «cuando presenté el proyecto a Mediaset y lo aceptó, vio en la parte audiovisual un interés periodístico, pero lo que yo hago en el libro es ver una misma escena con unos ojos distintos». De esta punta concreta: «He intentado trascender el estilo de Truman Capote o de Norman Mailer, aportar la visión del escritor, en busca de una historia y narrarla literariamente».

Aunque los reportajes de televisión y los capítulos del libro son distintos, Juliá apunta a cierta complementariedad, «si lees la historia y te gusta sabes que luego puedes verles la cara, ver la vida que llevan en un audiovisual ver en Telecinco». En su opinión, «la serie alimenta el libro, de alguna manera, en el libro se ve al personaje por dentro y la serie le muestra por fuera en su realidad concreta y diaria».

La salida del libro y la serie culmina una año y medio de trabajo que llevó a la definición de la serie de televisión «y escribiendo, calculo que unos ocho o nueve meses, aunque el último fue tres meses antes de la pandemia», precisa el autor.