Caixabank recuerda que el vino se debe acercar a su mercado

HIlario L. Muñoz
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Caixabank recuerda que el vino se debe acercar a su mercado - Foto: Pablo Lorente

Los encargados de las oficinas internacionales en Alemania, Francia, Polonia, Reino Unido y China relatan las complejidades de los países al hacer negocios

El vino es un producto que debe adaptarse a las necesidades del mercado al que se pretende vender. Esta es la conclusión que se obtiene de la lección magistral que ayer impartieron los cinco encargados de las oficinas internacionales de Caixabank en China, Lili Ni Sun; en Reino Unido, Judith Blanco; en Francia, Ana Inés Ramírez; en Polonia, Manuel Donato; y en Alemania, Gabriel Mir. Fueron cinco voces para resumir algunos aspectos claves en sus países, aunque resaltando la importancia de la imagen al vender el vino así como el precio, que no siempre tiene por qué ser a la baja.
Un ejemplo de ambos aspectos se da en China, donde el crecimiento potencial es enorme, recordó Lili ni Shun, ya que el consumo de vino es de apenas 1,2 litros per cápita. «Con una copa más al año, los números salen» si se tiene en cuenta que hay 1.300 millones de personas y hay ciudades donde habita la mitad de la población española. «El vino en China es una muestra de estatus» se trata de hacer «postureo» recordó y, de ahí, sale la importancia del embalaje pero también de no caer en la tentación de que el vino tenga que venderse barato por los aranceles. El comprador chino «no va a mirar el precio», apuntó la encargada de la oficina, quien bromeó con aspectos como que la imagen está por encima del sabor incluso.
En Inglaterra, por otra parte, es clave el proceso de venta, recordó Blanco. En este sentido es necesario remarcar la importancia de la distribución online y de entrar en el mercado de los supermercados. «Ellos no son tan sensibles con el precio», apuntó.
El valor del vino es un camino a recorrer en economías emergentes como la polaca, expuso Manuel Donato. Allí el vino no es un mercado tan maduro como los otros y «hay mucha sensibilidad al precio» aunque haya ciertas «incoherencias». En este sentido recordó que hay botellas que en España apenas alcanzan los dos o tres euros y allí superan los 25, por lo que es necesario aportar «calidad» a la hora de llegar a este país que está dentro de la unión europea, aunque no se haya integrado en la zona euro.
«El consumo de vino se incrementa y crece a costa de la cerveza en Alemania», apuntó, por su parte, Gabriel Mir, quien recordó que en el país de la austeridad, la relación calidad-precio es un factor determinante a la hora de elegir marca. Mientras, en Francia la clave está en las tendencias y en este momento dijo el tinto está a la baja y el blanco es el que sube «debido a que se consume menos carne roja». Esto, unido a la caída de las cosechas en Australia y la seriedad del mercado español frente a la inestabilidad por las huelgas del francés, abren paso a entrar en el mercado francés para los vinos españoles.