La salud mental desde el hospital hasta el hogar

Hilario L. Muñoz
-

Ciudad Real tiene un proyecto pionero en la región para atender a pacientes ingresados en su domicilio. Medio centenar de personas han recibido este trato con la ayuda de sus familias

la salud mental desde el hospital hasta el hogar - Foto: Tomás Fernández de Moya


Estefanía Segura y Vanesa Tello son la psiquiatra y la enfermera que se encuentran detrás de un proyecto pionero en Castilla-La Mancha que acerca a los hogares la atención del hospital. Se trata de la unidad hospitalaria domiciliaria para pacientes con patología psiquiátrica aguda, una intervención en la que las dos profesionales llevan implicadas desde enero de este año y que son una muestra de los avances que se da en el trato con estos pacientes en este 10 de octubre, Día de la Salud Mental.
«La idea surge de abrir las puertas de psiquiatría y tener una unidad con un ambiente terapéutico más favorable», explica Segura, con el recuerdo de que una planta de psiquiatría abierta no es algo factible aún desde el punto de vista legal y arquitectónico. Por este motivo nació la intención de crear una unidad domiciliaria, un proyecto del «que ya existe alguna experiencia previa en otros hospitales fuera de Castilla-La Mancha», con iniciativas que tienen más de una década en funcionamiento.
Sus pacientes son los mismos que ingresan «en la unidad de hospitalización tradicional, en la unidad de agudos», donde se encuentran personas con «trastorno mental en fase de descompensación aguda». Para la atención domiciliaria este paciente debe cumplir una serie de requisitos mínimos «como que haya un apoyo familiar y que no existan unas alteraciones de conducta graves» tales como la agresividad, tanto para el paciente o terceras personas ni riesgo de suicidio. Además debe haber plazas porque esta unidad hospitalaria cuenta con ocho ‘camas’, espacio para ocho pacientes, el ratio que corresponde a cada psiquiatra en hospitalización, lo que implica que al igual que en el hospital se dan altas y se cambia el servicio de un paciente a otro, en este caso se va de un domicilio a otro. Se trata de pacientes con esquizofrenia, trastornos bipolares o depresivos graves que son las principales patologías que atiende esta unidad. A lo largo de este año se ha atendido a medio centenar de pacientes aproximadamente.
Esta atención hospitalaria en el domicilio implica atender al paciente «desde un día a la semana a todos los días a la semana», en función de si está en una fase de recuperación o en sus primeras visitas tras la hospitalización. El equipo formado por psiquiatra y enfermera se completa en la labor de modo que la primera realiza una valoración de la patología del paciente, de sus síntomas, de su comportamiento y ajusta la medicación «día a día», a la par que se trata «otros aspectos de la enfermedad»; mientras la segunda «garantiza una adherencia al tratamiento y cuidados, con ayudas sobre cómo organizarse el día o la medicación», indicó, por su parte, la enfermera. El objetivo es que «tenga una vida normal», aunque deba cumplir con horarios al aire libre, tiempo de acostarse o despertarse y las pautas de un hospital.
escuela de cuidados. Se une con esta labor el doble aspecto de curar al paciente y de hacer una escuela de cuidados en la que se trabaja con la familia, dando pautas sobre documentación o al atender los síntomas de la enfermedad en la medida que se va recuperando. Hay que tener en cuenta que la atención domiciliaria es voluntaria, se oferta si se cumplen los requisitos y si la familia y el paciente así lo quieren.
La labor de ambas se desarrolla lejos de estigmas. Aquí no hay ‘quinta planta’ como se conocía la unidad de hospitalización en el antiguo Hospital El Carmen, ni siquiera hay batas, como un modo de que los vecinos vean que atienden a estas personas. Vamos a su casa como alguien que va a hacer una visita, no como el médico ni el equipo de salud mental, algo a lo que ayuda el hecho, por ejemplo, de que no lleven batas en su empeño.