Un pequeño oasis de esperanza

Patricia Vera
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El Centro Alöis de alzheimer celebra que todos sus residentes y profesionales han dado negativo en coronavirus

Un pequeño oasis de esperanza

Los buenos resultados son producto de la buena suerte y del esfuerzo, el trabajo, la profesionalidad y el cariño». Quien así habla es Inés Campillo, la directora del Centro Alöis de alzheimer, que ha tenido el gusto de celebrar estos días los negativos en todos los tests de coronavirus (tanto los rápidos como los PCR) por parte de sus 26 residentes y de los 25 profesionales que los atienden. Una buena noticia en tiempos oscuros que les ha llenado de esperanza.
La clave, afirma Campillo, ha estado en anticiparse a las medidas que se generalizaron a mediados de marzo. Con anterioridad ya habían restringido las visitas de los familiares, algo que costó comprender pero que ahora se agradece. «Hacemos videoconferencias y les va muy bien, algunos lloran al verse, hay muchas emociones, pero consultamos con el psicólogo y vimos que era bueno», explica la directora del centro. «Cada quince días grabamos un vídeo con los residentes y profesionales cantando y bailando para que vean que están bien». También aplicaron enseguida medidas como la distancia de seguridad y se dotaron de equipos de protección «antes de que llegara este tsunami».
El ambiente es bueno en el centro, con los trabajadores unidos como una piña. «Parece que ante la adversidad nos hemos unido y hay un gran sentimiento de equipo», algo que se ha visto refrendado por unos tests (realizados por su propio personal para evitar externos) que han venido a decirles que lo están haciendo bien. «Pero ahora no podemos bajar la guardia: nos vamos a mantener igual, el mismo nivel de protección y con ilusión para ver si conseguimos cero casos», expresa Campillo, que agradece asimismo la donación por parte de particulares de material de protección y de una máquina de esterilización prestada por una empresa para desinfectar las batas y volver a utilizarlas, ante la escasez de EPI. «Vamos a hacer lo que esté en nuestra mano para mantener este oasis», asegura Campillo.