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Declara que vio al acusado apuñalar a su vecino

Pilar Muñoz
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Un vecino de los Rosales testifica en la Audiencia, ante el jurado, que vio a Curro asestar varias puñaladas a Antonio la noche del 29 de enero de 2020. Otro vecino declara que le oyó decir a su madre he matado a Antonio, llama a la notaria

El acusado, el primer día del juicio que se sigue en la Audiencia de Ciudad Real - Foto: EFE

Un testigo declara que vio al acusado del crimen de los Rosales apuñalar a su vecino en el pecho y cómo éste caía a saco, aunque, a preguntas de las acusaciones y defensa, ha acabado diciendo que se fue desplomando herido de muerte. Otro testigo ha aseverado bajo juramento que el encausado hizo una llamada telefónica instantes después y que le oyó decir: «madre he matado a Antonio, llama a la notaria».

Los dos vecinos y testigos de los hechos ocurridos la noche del 29 de enero de 2020 le gritaron a Curro, como se conoce en la urbanización los Rosales al procesado Francisco Pablo Seco de Herrera Arnés, «¡qué has hecho!».

Pedro Sevilla, que vivía puerta con puerta con Antonio Isidro González en la calle Arrayanes de esta urbanización ha dicho que vio caer a su vecino desplomado tras la agresión. «Estaba de pie, enganchado a Curro, pero creo que ya estaba muerto», ha testificado.

El inspector jefe de la Científica, en el juicioEl inspector jefe de la Científica, en el juicio

En la segunda sesión del juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Ciudad Real por la Ley del Tribunal del Jurado también han subido al estrado una decena de policías nacionales. Todos han coincidido en que la víctima murió desangrada. Tenía una «enorme» herida, un corte en la yugular que acabó con su vida. Había «muchísima sangre», han testificado los policías tras una detallada explicación del jefe de homicidios, José Miguel Fernández, quien ha señalado que «había mucha sangre y que debió manar muy rápido".

El responsable de la Científica de la Comisaría Provincial, Miguel Ángel López, también ha hablado de la cantidad de sangre encontrada en el lugar, llegando a verter a la calzada. 

En la escena del crimen se hallaron huellas de «pisada en sangre» cerca del cadáver que correspondían a las zapatillas del acusado. «Estaban bastante manchadas de sangre» y también los calcetines. Todo ello indicaba que la herida en el cuello era considerable. «He visto  situaciones similares y tentativas de suicidio, pero no con esas características», ha aseverado el jefe de la Científica, quien ha declarado que es «muy complicado» que la víctima se hiciera esas heridas.

Un policía de la Científica que realizó la inspección ocular confirma que las tijeras mostradas en el juicio son el arma homicidaUn policía de la Científica que realizó la inspección ocular confirma que las tijeras mostradas en el juicio son el arma homicida

El acusado se ha defendido afirmando que su vecino le atacó, le agredió y que en el forcejeo él se clavó las tijeras en el cuello y en otras zonas de su cuerpo. A la Policía le resulta harto difícil creer esta versión. Del mismo modo, todos los policías, desde los primeros que llegaron al minuto de recibirse el aviso, han atestiguado que las tijeras, el arma homicida, estaban  junto al cuerpo de la víctima en medio de un enorme charco de sangre.

Los testigos. Los tres testigos también han descrito una escena «dantesca». El hombre que asegura que vio la agresión ha relatado que llegaba a su casa en su coche sobre las nueve de la noche y que se quedó «despavorido» al ver a dos vecinos de pie y como uno de ellos «le asestaba dos o tres puñaladas en el pecho al otro», no eran puñetazos, ha reiterado en el interrogatorio. 

En su relato de hechos ha dicho que la persona que asestaba las puñaladas era el acusado Francisco Pablo Seco de Herrera Arnés y la víctima Antonio Isidro González, que murió prácticamente en el acto al «seccionarle y perforarle la yugular causándole una hemorragia masiva», según sostienen las acusaciones. 

El jefe de Homicidios de la Comisaría Provincial, durante su intervención el juicio.El jefe de Homicidios de la Comisaría Provincial, durante su intervención el juicio.

El vecino que dice ser testigo del brutal ataque ha manifestado  que en el momento de los hechos sólo vio que el acusado tenía un objeto en las manos, pero no alcanzó a ver el arma homicida, unas tijeras. «Frené en seco al ver lo que ocurría, me bajé del coche y sólo pude ver el gesto de apuñalar con un objeto». Corrió hacia donde estaban y cuando llegó a su altura «le grite ¡Curro qué estás haciendo!  y me dijo que había empezado él a pegarle».

Tras la declaración de este testigo, ha subido al estrado otro vecino, guardia civil jubilado, que ha declarado que oyó tres gritos, uno muy fuerte, un alarido, después vio a Antonio en el suelo tumbado, le tomó el pulso y vio que ya nada se podía hacer.

"Curro ¡qué has hecho!», exclamó. Poco después, cuando estaba el jardín de su casa, «le oí llamar a su madre por teléfono y decirle: he matado a Antonio, llama a la notaria».
El juicio continua hoy en la sala del Tribunal del Jurado de la Audiencia Provincial de Ciudad Real.