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Relato estremecedor de la joyera asaltada y secuestrada

Pilar Muñoz
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Las joyas valoradas en más de 200.000 euros que fueron robadas en una tienda de Valdepeñas no han aparecido y sólo han respondido de los hechos los dos adultos que dieron el golpe junto a dos menores, que están en paradero desconocido

Relato estremecedor de la joyera asaltada y secuestrada

"Aparqué el coche y cuando me estaba poniendo la mascarilla e iba a bajar, cuatro hombres me empujaron y me metieron a rastras dentro del vehículo, en la parte de atrás. Llevaban unos cables blancos y pensé que me iban a estrangular". Así ha comenzado la joyera de Valdepeñas Perla Concepción B. a relatar en la Audiencia Provincial de Ciudad Real las horas angustiosas que pasó el 3 de agosto del año pasado, dentro de su coche, amenazada con dos cuchillos de grandes dimensiones, que le pusieron uno a cada lado del cuello para que les dijera a los asaltantes la contraseña de la alarma de su tienda compro oro y les entregara las llaves. Se llevaron joyas por valor de más de 200.000 euros que no han aparecido, como tampoco los 17.000 euros en metálico, ni el iphone ni el reloj de oro que llevaba.  Nada se sabe de estas joyas, ni de los dos menores que participaron en el golpe. Están en paradero desconocido.

Solo se ha conseguido sentar en el banquillo a los dos adultos, de veintipocos años. Uno de ellos, Rachid E. B. ha reconocido los hechos y ha incriminado a Victoriano C. J., que niega cualquier participación en el asalto a la tienda de compro oro de Perla Concepción B., quien ha hecho una narración estremecedora de los hechos. Poco antes de las diez de la mañana del 3 de agosto del año pasado fue asaltada por cuatro hombres sin capacidad alguna de defensa. Todo ocurrió rápidamente. La introdujeron por la fuerza en su vehículo cuando iba a bajar para ir a su tienda y abrir al público. La maniataron con bridas de plásticos y "me pusieron dos cuchillos, uno a cada lado del cuello para que les diera la contraseña de la alarma", al tiempo que le decían que si se equivocaba matarían a su marido y a su hija. "Estaba muy asustada y me confundí. Empezaron a insultarme y a decirme que primero le cortarían el cuello a mi hija, después a mi marido y finalmente a mí. Por el auricular parecía que hablaban con los supuestos secuestradores que tenían a mi familia retenida en Daimiel. Les pedí perdón por confundirme y les dije que era mejor que aparcaran el coche frente a la tienda, que les daría las llaves y la contraseña. El copiloto no dejaba de insultarme y amenazarme con cortarme en pedazos. ¡Cállate la boca porque te corto el cuello! Le pedí perdón una y otra vez", ha relatado ante el Tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Ciudad Real.

Perla Concepción recordó que un mes antes había llamado la Guardia Civil por un asunto relacionado con joyas, un robo, y que antes había ido a la tienda Rachid E. B. "Pensé que podía tener algo contra mí por aquello y le pedí perdón, pero seguía insultándome y amenazándome incluso después de que pudiera entrar en la tienda". Algunos clientes intuyeron que algo iba mal cuando no les abrió la puerta de la tienda y "por eso les dije que iban a llamar a la policía".

Con el botín en las manos, bolsas llenas de joyas y 17.000 euros en metálico, Rachid E.B. subió al coche donde aguardaban los compinches reteniendo a la dueña con dos cuchillos en el cuello. "Salieron de allí a toda pastilla" y el joven que iba al volante se confundió, no sabía salir de Valdepeñas. "Casi atropella a un cartero y después casi tenemos un accidentes".

Uno quería ir a Madrid y el otro pensó que era mejor tirar para Ciudad Real. "Los cuatro estaban muy contentos por el dinero y joyas conseguidas e iban haciendo planes, se comprarían un coche, ropa ... Llevaban la música a tope y uno de ellos dijo que bien nos lo pasaríamos con ella. Sentí más miedo todavía", ha declararo Perla Concepción B., quien ha dicho que "el conductor del coche dijo que tenían que dejarme en un camino". Los otros se negaron, Rachid seguía insultándola, pero finalmente llegando a Carrión, el hombre que iba al volante aminoró la marcha, abrió la puerta y le dijo que bajara y que permaneciera en el lugar un tiempo sin decir nada si quería volver a ver a su marido y a su hija. Antes le habían quitado el teléfono móvil y el reloj.

Los asaltantes continuaron su huida hasta Ciudad Real, donde abandonaron el coche "en una calle donde está la Policía Local", ha declarado el acusado que ha admitido los hechos.

Prueba de cargo. El Ministerio Fiscal considera acreditados los hechos, sobre todo, por la declaración «precisa y exhaustiva» de la víctima. "La retuvieron, la amenazaron con dos cuchillos, le dijeron que mataría a su hija, a su marido y bajo esta situación intimidatoria consiguieron que les entregara las llaves de la tienda y también la contraseña de la alarma", ha subrayado el fiscal jefe en su informe final en el que también ha remarcado que la mantuvieron retenida horas, recorriendo varias poblaciones. 

Para Rachid, que ha reconocido los hechos, ha pedido siete años y seis meses de cárcel y nueve años para Victoriano C. J., frente a los 11 iniciales que solicitaba. Son penas distintas para uno y otro porque en el caso del primero, aunque en instrucción se acogió a su derecho a no declarar, en el juicio ha reconocido los hechos y ha de tener un reflejo en la pena, ha explicado el fiscal jefe. En el caso de Victoriano C. ha rebajado la petición de condena porque, aunque no ha reconocido los hechos, considera que ha de tenerse en cuenta la declaración de la víctima, que ha dicho que "era más buena persona dentro de lo malo". Tuvo un comportamiento más delicado.

En tela de juicio. De su lado, el abogado Miguel López, que defiende a Victoriano C., ha solicitado la libre absolución al entender que no hay prueba suficiente contra su cliente. Rachid sólo le ha incriminado en el juicio. Según el letrado Miguel López, las piezas no encajan y ha dejado en el aire cómo es posible que un robo de esa magnitud lo planearan dos horas antes de dar el golpe, como ha dicho. Rachid y Victoriano no se conocían de antes y en el volcado de llamadas registradas en el móvil del primero no aparece su cliente. Cree que le han involucrado en los hechos por alguna razón. El abogado considera que el testimonio de la víctima "no goza de valor probatorio suficiente" en el caso de su cliente. 

Dice que el reconocimiento de su cliente está "viciado" desde el principio. El joven que iba al volante del coche llevaba una gorra y una mascarilla, giró el espejo para evitar que ella le viera y pudiera reconocerle, según ha declarado la víctima. A pesar de ello, ha asegurado que era Victoriano C. J. quien conducía el coche. Sin embargo, el letrado que ejerce su defensa lo pone en tela de juicio porque le resulta extraño que no le haya reconocido por el tatuaje que tiene en el lado derecho del cuello. Si no lo ha visto, está claro que no era Victoriano, ha subrayado el abogado. 

La compañía aseguradora ha pagado unos 46.000 euros a la joyera. Los acusados, de ser condenados, deberán abonarle esta cantidad y el resto del dinero, 177.000 euros. El juicio ha quedado visto para sentencia.