La familia del acusado de atropellar a su padre le exculpa

Pilar Muñoz
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La familia del acusado de atropellar a su padre le exculpa - Foto: Rueda Villaverde

La exmujer, hija, hermana y cuñada del fallecido tras una discusión en Torrenueva declaran que «buscaba al hijo» y que éste «es incapaz de matar una mosca»

La exmujer, la hija, la hermana y una cuñada de Cecilio Álvarez Parra, de 59 años, subieron al estrado en calidad de testigos en la cuarta sesión del juicio que se sigue en la Audiencia Provincial de Ciudad   Real contra él por la muerte de su padre la madrugada del 12 de marzo de 2017 cuando le arrolló en la calle Ranas de Torrenueva.
«Yo les quiero a los dos, uno era mi hermano y el otro es mi sobrino, que es incapaz de matar una mosca», declaró bajo juramento Regina Álvarez Parra. La testigo relató ante el jurado que tiene una relación «estupenda» con su sobrino.
 «Tita se me ha echado encima me dijo llorando y pidiendo perdón», relató Regina Álvarez que, pese a ello, ejerce la acusación particular en la causa junto a su hermana y su sobrina, hija del fallecido y hermana del acusado.
Cecilio Álvarez hijo se enfrenta a una condena de hasta 20 años de cárcel que pide la fiscal al considerar los hechos ocurridos a las cuatro de la madrugada del 12 de marzo de 2017 constitutivos de un delito de asesinato por el que pide 19 años de cárcel y un año más por un delito conducción bajo los efectos del alcohol y por negarse a someterse a la tercera prueba.
Su abogado Dámaso Arcediano refuta la acusación de la fiscal y sostiene que fue un accidente y pide la pena mínima por imprudencia temeraria, calificación que también hace el letrado Alberto Chacón que ejerce la acusación particular en representación de la hija y de las hermanas del fallecido. Piden sólo un año de prisión al defender que no fue un asesinato sino un atropello involuntario.
con «miedo desde niño». Desde que ocurrieron los hecho Cecilio Álvarez hijo  «está mal» y ayer pasó un mal trago al ver a su madre en el estrado, frente a la magistrada presidenta del Tribunal del Jurado. Fue la primera en testificar. Declaró que sobre las cuatro y media de la madrugada recibió una llamada telefónica de su hijo Cecilio que le dijo muy nervioso y   alterado que había atropellado a su padre y que «tenía mucho miedo».
 La testigo dijo que no creyó lo que le estaba diciendo, pensó que había bebido y no dio crédito a las palabras de su hijo. Pero minutos después volvió a sonar el teléfono y esta vez, al otro lado del hilo telefónico, oyó la voz de un hombre que se identificó como guardia civil y «me dijo que mi hijo había atropellado a mi exmarido y que estaba grave». La mujer que se encontraba en un pueblo de Jaén con su hija regresó esa misma madrugada a Torrenueva. Cuando llegó su hijo ya había sido detenido por la Guardia Civil por atropellar a su padre, que murió un mes después en el Hospital General Universitario de Ciudad Real.
«era problemático». «Era problemático», dijo la madre del encausado, quien añadió que «le tenía miedo desde pequeño, le teníamos miedo, yo también. Le denuncie», declaró la mujer, quien aseguró que cuando ella estaba en la vivienda Cecilio Álvarez  padre no se acercaba, pero «cuando yo no estaba sé que en alguna ocasión ha pasado para molestarlo». «Mi hijo no quería tener problemas con el padre, pero le buscaba», testificó la madre.
Su hija Esmeralda Álvarez Osorio también exculpó a su hermano. «A mí me duele por los dos lados», aseguró tras relatar que sus padres se habían separado en 2006 por malos tratos  y «no teníamos mucha relación con él porque era raro, «muy metido en lo suyo». «No nos llevábamos mal, pero la relación de mi hermano con mi padre era más difícil que conmigo. Yo tengo un carácter más fuerte y mi hermano es más débil. Por eso mi padre  le buscaba», declaró la testigo, quien manifestó que su hermano tenía un problema con el alcohol y las drogas, aunque «yo nunca le he visto agresivo».
En los mismos términos declaró  María Nieves Osorio, tía del acusado, que vive en la misma calle y que    habló con su sobrino antes de que   la Guardia Civil se lo llevara detenido. «Se le echó encima del coche, no supo qué hacer. Estaba como loco», declaró la testigo, que limpio los restos de sangre que dejó la víctima en la calzada tras el atropello.
«Pensé que pasaría por allí la gente para ir a misa, la Iglesia está cerca, y se me vino a la cabeza quitar eso tan desagradable. Saque unos cubos con agua, cogí un cepillo y le di hasta dejar todo limpio»,  relató la mujer.
Las testigos trataron de desmontar la versión del camarero del bar respecto a que el acusado dijo que había atropellado y dejado a su padre muerto con un perro. Manifestaron que el testigo era muy amigo del fallecido y que podría ser una venganza contra al hijo por el póquer.
El juicio continúa hoy.