Los centros educativos como vacuna para los más vulnerables

Agencias
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El Alto Comisionado defiende que los colegios son una garantía de protección de los niños en situación de pobreza, una realidad que afecta a casi tres de cada 10 menores en España

La enseñanza presencial es esencial para frenar la desigualdad.

La COVID-19 ha golpeado con dureza a la economía de muchas familias y ha puesto de relieve una realidad muy preocupante: más del 27 por ciento de los niños en España está en situación de pobreza. Es por ello que el Alto Comisionado para la Pobreza Infantil, Ernesto Gasco, defiende que las escuelas abiertas son la mejor garantía de protección de los más pequeños, al eliminar estigmas y permitir incluso que muchos menores pueden tener una alimentación adecuada.
En una entrevista, Gasco argumenta que «si no se hubiera podido hacer una educación presencial en este curso habría sido terrible para la infancia más vulnerable, porque la brecha y la desigualdad se hubieran agravado de tal manera que quizá sería imposible recuperar esa igualdad de oportunidades que es nuestro objetivo».
«El ir a los espacios escolares, el poder jugar y formarse con otros niños y niñas que no están en esas situaciones de tanta precariedad es bueno, porque hay otros modelos, otras formas y sobre todo para evitar el estigma y la brecha digital», argumenta Gasco, para quien la educación es un factor imprescindible para romper el círculo de la pobreza. 
Desde el Alto Comisionado se ha dirigido también estos meses a ayuntamientos y administraciones autonómicas para reclamar que se anularan algunas de las medidas decretadas, como el cierre de los parques infantiles, «un castigo a los niños que menos recursos tienen», que viven en pisos de escasos metros y en ocasiones compartidos con otras familias.
Responsable y coordinador en el Gobierno de la lucha contra la exclusión y la pobreza infantil, reclama «un pacto de país» para erradicar la marginalidad en la que viven 2,2 millones de niños, «de la que no son culpables». Y es que en España, la pobreza se hereda: quien ha nacido y crecido en ella muy probablemente será pobre de adulto. Gasco subraya las prestaciones diseñadas para acabar con la pobreza severa, como el ingreso mínimo vital, pero recuerda que muchas familias quedan fuera de ellas.
«Como alto comisionado me parece que es una indignidad como país, que con un desarrollo económico y social como el de España se esté en parámetros de pobreza infantil en el furgón de cola; me parece un fracaso de todos los gobiernos desde los años 90».
Ante esta situación, el reto que se ha marcado el Gobierno es reducir la tasa, superior al 27 por ciento y solo superada por Rumanía y Bulgaria, hasta el 21 por ciento al final de la legislatura, pero para conseguirlo hace un llamamiento a toda la sociedad.
«No estamos dirigiendo a bancos, empresas, sindicatos, agentes sociales... porque entre todos tenemos que hacer ese pacto que sume esfuerzos (...); es un problema estructural que debemos resolver entre todos, por dignidad y por nuestro futuro», asevera Gasco.