Historia de un 'gigante'

A. Criado
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Historia de un 'gigante' - Foto: Pablo Lorente

A pesar de los achaques propios de la edad y de las cicatrices de nuestra historia cainita, el Convento de la Asunción de Calatrava, una de las joyas del Renacimiento español, se levanta aún majestuoso aunque con la incertidumbre de desconocer

Poco podían imaginar Gutierre de Padilla y su sobrino García que cinco siglos después se seguiría hablando de la grandeza del proyecto que idearon, financiaron y construyeron en la villa de Almagro por mandato de la Orden de Calatrava. Una joya del Renacimiento español que a pesar de los achaques propios de la edad, las cicatrices de nuestra historia cainita y el actual silencio atronador de sus estancias, todavía se levanta majestuosa aunque con la incertidumbre de desconocer qué será de ella en un futuro próximo. El Convento de la Asunción de Calatrava encierra entre sus muros un sinfín de vivencias, secretos e historias, pero tal vez la más trascendente se empezó a escribir a las nueve de la mañana del 7 de agosto de 2017, cuando Vicente Díaz Rodríguez, el último fraile dominico, le entregó las llaves del edificio al vicario general del Obispado de Ciudad Real, que días después lo puso a la venta.
Una decisión que ha generado mucha controversia y que ha puesto sobre la mesa un acalorado debate sobre la titularidad de este Monumento Histórico, que casi todo el mundo daba por hecho que pertenecía a la Iglesia Católica. Lo que a día de hoy sabemos con certeza es que el Obispado de Ciudad Real registró a su nombre el Convento de la Asunción en 1975, alegando que es de su propiedad «desde tiempo inmemorial». Sin embargo, el alcalde almagreño, Daniel Reina, desveló la existencia de un documento, el acta del Pleno del Ayuntamiento de Almagro del 9 de abril de 1903, que revela que la llegada de los dominicos a este monasterio a principios del siglo XX pudo llevarse a cabo gracias a una cesión temporal del Estado a la Iglesia. El acta, que se conserva en el archivo municipal de la ciudad y al que ha tenido acceso este diario, recoge textualmente que «de pasar este edificio al poder del prelado no perdería su carácter histórico y artístico, pues que no podría aquel proceder en ningún tiempo a su enajenación sin previa autorización del Gobierno».
Y es precisamente al Ejecutivo central, en concreto al Ministerio de Hacienda, a quien el Consistorio ha remitido toda esta información para que actúe en consecuencia, si así lo estima oportuno, ante la puesta en venta del edificio por parte del Obispado. Porque más allá de la titularidad del inmueble, que no es cosa menor, la clave de este asunto radica en conocer si la Iglesia lo puede vender sin la autorización previa del Estado. El acta de aquella sesión plenaria de 1903 da otra pista sobre la situación en la que se encontraba entonces el convento, cuando el secretario del Ayuntamiento dio lectura a la respuesta del ministro de Hacienda (Raimundo Fernández Villaverde) a la solicitud del obispo de Ciudad Real (Casimiro Piñera y Naredo): «Resultando que oído el parecer de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos, aquella informa favorable a la cesión que pretende el reverendo prelado y aun encarece la convivencia de ella por el ruinoso estado en que se encuentra el monasterio y por proceder el prelado a su reparación».
El arqueólogo Isidro Hidalgo, presidente de Almágora, asociación que nació en 2015 con el propósito de conocer, concienciar, divulgar, proteger y enriquecer el patrimonio cultural, histórico y artístico en Almagro, sólo tiene claras dos cosas: que el propietario original del Convento de la Asunción es la Orden Militar de Calatrava y que el edificio requiere una rehabilitación urgente ante el estado de deterioro que presentan algunas de sus estancias. Explica que el monasterio fue desamortizado en 1836, pero el Estado no llegó a venderlo nunca por su carácter «histórico y artístico», por lo que tras el concordato firmado entre España y la Santa Sede, en octubre de 1851, al igual que el resto de los conventos que se hallaban en poder del Gobierno, tuvo que ser devuelto a sus antiguos propietarios. La cuestión es que la Diócesis de Ciudad Real fue erigida con tal nombre el 4 de febrero de 1980 por el papa Juan Pablo II sobre la antigua Prelatura de las Órdenes Militares que había sido creada por el papa León XIII el 18 de noviembre de 1875, es decir, 24 años después de la firma del citado concordato. ¿A manos de quién pasó entonces el Convento de la Asunción de Calatrava, si las casas matrices de las cuatro órdenes militares fueron suprimidas por un Real Decreto de 9 de marzo de 1836?
Ante este escenario, el Ayuntamiento de Almagro solicitó a la Iglesia que paralizara la venta del Convento de la Asunción, al menos hasta conocer la postura del Gobierno de España, dejando abierta la puerta a una negociación entre las distintas administraciones para darle un «uso digno» al inmueble. Desde la Diócesis de Ciudad Real prefieren no pronunciarse sobre este asunto. Sólo confirman, ante la petición de información de este diario, que el edificio sigue a la venta. En este contexto, el lunes 28 de enero se constituyó una comisión municipal, integrada por los cuatro grupos con representación en la Corporación, para profundizar en el análisis de la titularidad de este histórico inmueble e intentar consensuar una propuesta común para trasladársela al Obispado. Sobre la mesa ya hay varios proyectos y todos están relacionados, en mayor o menor medida, con la cultura, el turismo y la educación. El PP aboga por un espacio multidisciplinar que sea sede de los cursos verano de la Universidad de Castilla-La Mancha y centro de interpretación de las órdenes militares; Ciudadanos plantea la municipalización del convento y un uso educativo, «para devolver a Almagro su estatus de ciudad universitaria»; y Almagro Sí Puede apuesta, entre otras iniciativas, por establecer un centro de enseñanza del castellano como lengua extranjera, aprovechando también sus instalaciones como alojamiento para los alumnos. Desde el equipo de Gobierno barajan también varias iniciativas, entre las que se encuentra implicar al Ejecutivo autonómico para que rehabilite la hospedería y pase a formar parte de la red regional.
Todos coinciden en que lo primero debería ser aclarar de una vez por todas la titularidad del edificio y acometer «una reforma de calado». Extremos que comparte el presidente de Almágora, que ve en el Convento de la Asunción de Calatrava una gran oportunidad para erigir «el museo de la ciudad que necesita Almagro como punto neurálgico del turismo en la provincia de Ciudad Real y en toda Castilla-La Mancha».