La capital factura menos que Alcázar y Valdepeñas

Manuela Lillo
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Patronal y sindicatos señalan la dependencia de Ciudad Real del sector servicios y le animan a potenciar su industria tal y como han hecho otras localidades

La capital factura menos que Alcázar y Valdepeñas - Foto: Pablo Lorente

Hace escasos días se conocía que el municipio de Tavernes Blanques, en la Comunidad Valenciana, de poco más de 9.000 habitantes, se había colado entre los diez primeros puestos del ranking de los municipios de España con mayor facturación. En concreto en el octavo puesto del país, por delante de ciudades como Sevilla, Valencia o Málaga. La explicación de cómo este desconocido pueblo ocupa tal puesto en la clasificación se encuentra en que es el municipio donde tiene su domicilio social Mercadona, por lo que junto con el resto de empresas instaladas, la facturación de esta localidad se eleva a los 27.157 millones de euros.
Así se desprende de los datos del primer ‘Estudio sobre Distribución de la facturación de las sociedades por municipio’ realizado por Informa D&B y que establece una clasificación en base a datos de 2017. El ranking lo lidera Madrid con casi 490.000 millones de euros, seguido de Barcelona y Alcobendas. 
En ese ranking de facturación, Ciudad Real capital ocupa la posición 288 del conjunto de España y se sitúa por detrás de la facturación que generan otros municipios de su entorno, como es el caso de Alcázar de San Juan, que ocupa el puesto 198, o de Valdepeñas, en el 207. De este modo, se pone de manifiesto que la capital de la provincia está por detrás en facturación de ambos municipios, a pesar de tener más del doble de empresas que dichas localidades, según los datos facilitados a La Tribuna por Informa D&B. 
En concreto, las 1.010 empresas que contabiliza el informe en cuanto a facturación en Ciudad Real generaron un volumen de ventas de 676,2 millones de euros, mientras que Alcázar de San Juan, con la mitad de empresas (453) facturó hasta 973,3 millones de euros y Valdepeñas, con 386 empresas, generó una facturación de 941,4 millones de euros. En otras posiciones inferiores se encuentra Tomelloso, con 659 empresas y 543,6 millones de euros, y Puertollano, con 286 empresas y 180,6 millones. 

las valoraciones. Para el presidente de la Federación Empresarial de Ciudad Real (Fecir), Carlos Marín, es «muy lógico» que la capital este detrás en facturación de Alcázar de San Juan o Valdepeñas, pues destacó que éstos últimos municipios cuentan con empresas muy potentes como Félix Solís, Frimancha o Tecnobit en el caso de la Ciudad del Vino y García Vaquero o Baco en el caso de Alcázar de San Juan. De este modo, se refirió a la «crítica constante que se le hace a Ciudad Real y es que le faltan industrias grandes». Así pues, recordó que es una capital «de servicios» que factura por debajo de los importantes volúmenes que genera la industria y lamentó que «Ciudad Real al ser la capital se ha relajado, parece que no le hace falta el sector industrial».
Además, subrayó que a la capital le hacen falta dos cosas: suelo industrial y generar las condiciones fiscales necesarias para favorecer la implantación de empresas, por lo que abogó por eliminar los tipos diferenciados del IBI que gravan a las grandes superficies. «Dentro de dos años llegamos tarde», replicó a la supresión definitiva de dichos tipos impositivos en 2021 tras rebajarlos a la mitad para 2020.
Los sindicatos UGT y CCOO coincidieron con la patronal en que los municipios de Alcázar de San Juan y Valdepeñas tienen empresas más potentes que la capital y de ahí que se explique su menor volumen de facturación. «La mayoría son del sector agroalimentario», dijo Juan Jiménez, de UGT, en relación a las grandes empresas que hay distribuidas por la provincia frente al sector servicios que impera en la capital y que genera menos ventas. 
«En Ciudad Real capital hay mucho de pequeño comercio, autónomo y empleado de la administración», relató José Manuel Muñoz, de CCOO, que considera que por un lado es «positivo» por la estabilidad que aportan los empleados públicos, pero por otro tienen la «incertidumbre» de los autónomos y pequeños comercios, por lo que considera necesario apostar por un modelo industrial y de grandes empresas que activen el círculo virtuoso del consumo y de la economía.