El gran reto del BSR Puertollano

Manuel Espadas
-
Equipo del BSR Puertollano-Amiab. - Foto: BSRP

El conjunto industrial viaja este viernes a Barcelona «con todas las opciones del mundo» para disputar la fase de ascenso a Primera

El BSR Puertollano Amiab ya vela armas para afrontar el momento más importante de la temporada. Este fin de semana disputa en Barcelona la fase de ascenso a la Primera División de baloncesto en silla de ruedas. Encuadrado en un grupo de cuatro equipos, los manchegos debutarán el sábado por la mañana (9.30 horas) contra el anfitrión Barça Unes, por la tarde jugarán con el CBSR Elche (18 h.) y el domingo por la mañana cerrarán la competición ante un rival que conocen bien, el Salto Bera Bera de San Sebastián (9.30 h.). Los dos primeros clasificados accederán a la fase final por el ascenso que se disputará el 13 y 14 de abril, donde coincidirán con los dos mejores del otro grupo de este primer play off, formado por CD Granada, CAI Zaragoza, CB Mifas (Girona) y Cludemi Almería. El campeón subirá y el segundo jugará otra eliminatoria por el ascenso contra un Primera.
El conjunto puertollanero, que finalizaba la temporada regular como tercer clasificado de su grupo en Segunda, acude a la cita «con todas las opciones del mundo», según Ángel Pablo Sendarrubias, miembro del club, quien confía en una plantilla «con potencial para lograr el ascenso». Además, el jugador cree que el equipo llega a esta fase «mejor que nunca, porque hemos ido de menos a más».
Tras estudiar varios vídeos, considera que «el Barça parece un equipo correoso, que realiza mucha presión, y eso puede significar que se desfonde en la segunda parte, lo que podríamos aprovechar nosotros». Al Elche lo conocen porque el año pasado le ganaron los dos partidos al coincidir en el mismo grupo, mientras que tampoco asusta el Bera Bera: «Esta temporada nos ganó los dos partidos, pero sobre la campana».
Con esta confianza, el BSR Puertollano-Amiab acude a Barcelona para disputar un torneo en el que «a ilusión no nos va a ganar nadie», concluye Sendarrubias.