Volver al colegio con una actitud positiva

M.Ñ.
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La vuelta a las aulas comienza en Ciudad Real y en toda la región los próximos 9 y 12 de septiembre; un acto normal pero que a veces puede hacerse cuesta arriba en los niños

Volver al colegio con una actitud positiva - Foto: Pablo Lorente

El  verano es una época idílica de relajación de horarios y desconexión, tanto para niños como para adultos, pero la vuelta al colegio se acerca y supone volver a la rutina y a las responsabilidades diarias. Después de tres meses de placeres veraniegos, en ocasiones se puede hacer cuesta arriba y acarrear ciertos problemas, lo que se conoce como síndrome postvacacional.

Aunque no está catalogado como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud(OMS), ya que se trata de un trastorno temporal físico y psicológico y que presenta unos síntomas bien definidos, este proceso de adaptación puede afectar a grandes y pequeños. Según  datos facilitados por del Grupo de Salud Mental de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), el 15% de los adultos y entre un 5% y un 8% de los niños sufren este estado de malestar. Los síntomas son amplios y van desde cansancio, fatiga, somnolencia, insomnio, tristeza, irritabilidad a taquicardia, molestias en el estómago o dolores musculares.

En Ciudad real, los próximos días, 9 y 12 de septiembre, miles de escolares se incorporarán de nuevo a las aulas. En principio es un acto relativamente normal, pero a veces puede conllevar ciertos problemas. El psicólogo infantil José Ramón Gómez Cabezas explicó a La Tribuna que los niños con síndrome postvacacional antes de ir al colegio estarán «más irritados y rechazando más esa situación. Igual aparecen dolores o temas psicosomáticos, donde no hay una base real para el dolor, pero ellos se encuentran molestos e incómodos. Es un tema de rutina y adaptación que también pasa en los adultos cuando tienen que volver de las vacaciones  para incorporarse al trabajo te da cierto desajuste y eso se traslada un poco a tu actitud general en todo lo que haces».  

En el cambio de etapas, según afirmó Gómez  hay que prestar un poco más de atención, «si vienen de guardería o de haber pasado tiempo en ludotecas lo van a tener más fácil». En el caso de que sea la primera vez que van a la escuela puede suponer «un sitio, unos hábitos y unas normas desconocidas a las que tienen que adaptarse». Sin embargo, la mayoría de los colegios en infantil cuentan con «su programación de adaptación para los primeros días  e incluso llega hasta las tres semanas de adaptación para algunos, un tiempo suficiente para que no haya mayor problema». También intervienen las características individuales de cada niño y cada familia, «si se les ha protegido en exceso y no han ido a otro tipo de actividades, pues evidentemente lo va a pasar un poco peor porque se va a sentir más extraños y más desangelados».

 Aquellos que pasan de primaria al instituto también pueden notarlo, pero «ya se han encargado los colegios de que visiten el instituto,  de que lo conozcan y de que vean los compañeros con los que va a ir. Además de hablar con chavales que ya han ido al instituto por si tienen algún tipo de miedo que se les vaya pasando». Por lo general, en la primera semana es donde «cuesta  más madrugar, sobre todo si no están habituados, así como estar atentos y seguir el ritmo de actividad que no han tenido con anterioridad»,  añadió el especialista.

Cuestión de actitud. Para que les resulte más fácil la vuelta al colegio se pueden adaptar los horarios poniéndoles en las últimas semanas un poco de actividad, aunque sea «simplemente el ir a comprar los libros o el material y que el niño vaya asimilando rutinariamente y poco a poco esa vuelta al colegio con cierto cariño y ciertas expectativas o hablándole de lo bien que se lo pasa en la escuela y de que va a volver a ver a sus amigos».

El trabajo que hayan realizado las semanas o días anteriores influye para que el cambio no sea tan «brusco». Sin embargo, cuando pasan de «estar el domingo, por ejemplo, o la semana anterior en un ambiente totalmente sin horarios y sin rutinas a el lunes a primera hora tener que volver a adaptarse a todo es cuando lo notan». Gómez recomienda ir introduciendo cambios progresivamente, como «que se vayan levantando un poquito más temprano e incluso el ir repasando  alguna actividad que no tiene porque ser del colegio o directamente relacionado con lo académico, sino alguna actividad de lectura o de estimulación, dibujos o cualquier cosa que se asimile a un esfuerzo intelectual que van a tener que hacer a los días siguientes», se trata de ir preparándoles y dosificando esa vuelta a colegio. Además de «asumir la normalidad y lo inevitable de la vuelta  a la rutina por parte de la gente que hay alrededor, pues los niños lo tienen que ver de una forma natural», apuntó.

Por otro lado, la actitud de las familias es fundamental para hacer más llevadero el inicio del curso escolar. Si los progenitores transmiten mensajes positivos repercutirá de una manera favorable en los hijos, ya que «no se sabe hasta cierto punto que cantidad de aprendizaje aprenden los niños de la gente que tienen alrededor de ellos, pero evidentemente tiene que influir de alguna manera la disposición de los padres cuando vuelven al trabajo, si los últimos días de vacaciones se habla mal de la  incorporación, los niños  aprenderán esa actitud o se les quedará grabado», concluye Gómez.



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