Describen una monstruosa escena del crimen del ferretero

Pilar Muñoz
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Los investigadores de la Policía Nacional de Ciudad Real describen los dos escenarios de la brutal muerte del ferretero de Miguelturra, a hachazos, y declaran que durante la reconstrucción el acusado estuvo "tranquilo" y "sin mostrar arrepentimiento"

Ioan Constantin, homicida confeso, durante el juicio que se sigue en la Audiencia Provincial. - Foto: Beldad

El inspector del Grupo de Policía Científica de la Comisaría de Ciudad Real describe una monstruosa escena del crimen del ferretero de Miguelturra con un gran charco de sangre y un reguero hasta el coche en el que el homicida confeso introdujo a su amigo semiinconsciente por los golpes que le había dado. Después condujo el vehículo hasta un olivar donde se deshizo del cuerpo tras sacarlo a rastras y asestarle hasta 15 hachazos en el cuello y la cabeza. 

"Los restos de sangre y huellas denotan que sólo había una persona herida", ha indicado el inspector instructor del atestado en la segunda sesión del juicio que se sigue en la Audiencia Provincial por la muerte homicida de Jesús Mora Antequera, un conocido ferretero de Miguelturra, cuyo cadáver fue hallado la madrugada del 8 de febrero de 2019.
La tarde antes, sobre las seis, Ioan Constantin M. y Jesús Mora regresaban a Miguelturra por la carretera de Herencia cuando empezaron a discutir por "una tercera persona". Las voces dieron paso a los golpes. Ioan Constantin M. que iba al volante, aunque no tenía permiso de conducir, pegó un frenazo casi en seco y empezó a propinarle golpes a su amigo. Los restos de sangre, marcas y huellas indican que la agresión se inició en un cruce de caminos del término de Herencia, en una zona apartada. Después las pruebas llevan hasta un camino rural y un olivar donde le remató, han asegurado los inspectores encargados de la investigación. El cadáver "tenía numerosos cortes en la mandíbula y cuello", ha indicado el investigador del Grupo de Policía Científica de Ciudad Real, quien, a preguntas de las acusaciones y defensa, ha atestiguado que Jesús Mora fue sacado del coche, arrastrado y golpeado con una hachuela hasta causarle la muerte. Después dejó el cadáver "bastante oculto" y se subió al coche. Nada más iniciar la marcha tuvo que parar porque la sangre que tenía en la cara no le dejaba conducir. Cogió una toalla que había en el coche, se limpió y salió de nuevo a la carretera. Condujo durante dos horas en dirección a Valencia, pero luego, probablemente tras hablar con sus hermanos, dio media vuelta y se dirigió a Miguelturra, al piso propiedad de Jesús Mora y que Ioan Constantin solía utilizar. Se duchó para limpiarse los restos de sangre (la reacción lumínica al reactivo químico así lo indicaba) y después fue a la Comisaría Provincial y se entregó. Esa misma noche regresó al lugar del crimen para la reconstrucción de los hechos. 
El juicio seguirá mañana. 


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