Inmobiliarias, educación y sanidad lideran las aperturas

C. de la Cruz
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La provincia perdió más de un millar de establecimientos el pasado año arrastrada por el ladrillo y el pequeño comercio

Imagen de una inmobiliaria - Foto: Tomás Fernández de Moya

La apertura de centros de trabajo es un termómetro excelente para calcular la fortaleza económica de un determinado territorio, un vigor que en el caso de la provincia perdía fuerza en 2019 rompiendo la tendencia alcista de los cuatro años anteriores y contando con más de un millar de locales menos que en 2010.
La radiografía apunta a la parálisis, pero también a un repliegue de determinados sectores que en la anterior década despuntaban y que en la actualidad han perdido peso en el complejo mercado laboral. Así, las actividades que más han crecido en cuanto a los lugares que recogen la actividad principal de una empresa, lo que el Directorio Central de Empresas (Dirce) que elabora el Instituto Nacional de Estadística da a conocer como ‘locales’, son las inmobiliarias, las ocupaciones relacionadas con los ámbitos educativo y sanitario, las labores administrativos y lo que se cataloga como ‘otros servicios personales’, el quinto sector con más crecimiento que agrupan actividades como lavado y limpieza de prendas textiles, peluquería y otros tratamientos de belleza, pompas fúnebres o actividades de mantenimiento físico, entre otras.
Entre todas ellas, a las que se pueden sumar también las actividades asociativas empresariales, profesionales, sindicales y patronales, con 270 centros de trabajo, se abrieron 1.933 locales desde 2009.
Estos sectores responden a una mayor demanda social, algo que los propios ayuntamientos tienen en cuenta adaptando sus espacios urbanos a las necesidades que surgen. En este sentido, el Ayuntamiento de Ciudad Real llevó a cabo en febrero de 2018 una modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), aprobado a mediados del pasado año, que permitía la instalación de empresas socio-sanitarias aprovechando la cercanía del Hospital General Universitario.
En el lado contrario, actividades que han perdido peso, notable en algunos casos, como la construcción; el Comercio al por menor, excepto de vehículos de motor y motocicletas; el suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado; restaurantes, puestos de comida y establecimientos de bebidas, y Actividades de construcción especializada, como fontanería, instalaciones eléctricas, sondeos, demoliciones… el balance es precisamente demoledor: 3.116 centros de trabajo perdidos.
Pero a pesar de esta considerable bajada, el comercio al por menor continúa siendo el ámbito con mayor presencia de centros de trabajo (6.278), seguido de establecimientos de restauración (2.486), construcción de edificios (2.278) y construcción especializada (2.172). Es decir, son los tipos de empresas con mayor reducción del número de locales dentro de un tejido productivo en el que continúan dominando. No en vano, representan el 37,2 por ciento de las 35.484 centros de trabajo de la provincia.
tamaño. Si el sector en el que abren y cierran empresas cambia, la transformación en el tipo de negocio es mucho más profunda: aumentan las empresas unipersonales, sin plantilla, mientras que retroceden enormemente las firmas que contaban con asalariados. De hecho, dentro de los 1.035 locales menos, 368 fueron de los que tenían uno o dos contratados y 530 los que contaban entre tres y cinco empleados.
La horquilla baja en cuanto la estadística se acerca al extremo, también motivada por un tejido empresarial que cuenta con menos negocios que empleen a más de 20 trabajadores. Los perfiles más difundidos, las empresas de un solo titular sin empleados (19.115) y las que cuentan entre uno y dos empleados (9.909): los autónomos y las micropymes.