La espaldera eleva un 12% el potencial productivo

I.Ballestero
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La espaldera eleva un 12% el potencial productivo - Foto: Tomás Fernández de Moya

El sector se enfrenta al futuro control de rendimientos después de una década caminando en sentido contrario: habiendo reducido en 25.000 hectáreas el viñedo en diez años puede cosechar mucho más

El viñedo ciudadrealeño se asoma al futuro del control de rendimientos después de una década recorriendo el camino en sentido contrario, reduciendo la superficie plantada al tiempo que incrementaba su potencial productivo. El proceso de reestructuración de la vid que se ha llevado a cabo en la región en los últimos años ha hecho que Ciudad Real tenga hoy día alrededor de 25.000 hectáreas de viña menos que hace tan sólo una década pero pueda producir un 12 por ciento más de lo que cosechaba entonces. Todo, gracias al avance imparable de la espaldera, que eleva un 40 por ciento las posibilidades de producción de las explotaciones y que supone ya cuatro de cada diez hectáreas de la superficie total de vid en la provincia. En el año 2006 eran 19.500 las hectáreas totales de viña en espaldera en la provincia de Ciudad Real, hoy son más de 63.000. 
Esta evolución se toma en cuenta en el documento que ha servido de base para la elaboración del Plan Estratégico del Vino de la región, presentado esta semana, al que ha tenido acceso La Tribuna. En él, y como preludio a las directrices futuras que marca como conclusiones, y que cristalizan en los dos grandes pilares del puente futuro para el sector vinícola de la región, se realiza una radiografía sobre la realidad del sector en la provincia, y quizá sea ésta la circunstancia que más llama la atención: que en el preludio de la llegada del control de rendimientos, que agricultores, bodegas y cooperativas deberán implantar de manera interna no muy tarde, el viñedo provincial lleve una década preparándose justo para lo contrario, para poder producir más uvas incluso a costa de arrancar cepas, y de transformar las explotaciones desde la vid en vaso hacia la espaldera. 
El informe, elaborado por la Universidad de Castilla-La Mancha, pone cifras a una realidad que aflora sobre todo en campañas como la actual o la que afrontó el sector en la vendimia de 2013, con grandes volúmenes de producción. En el año 2006, la provincia de Ciudad Real tenía 185.395 hectáreas de viñedo, según los datos de la Consejería de Agricultura consultados por este diario, y la vid en espaldera suponía apenas el 10 por ciento de la superficie total, alrededor de 19.500 hectáreas. La vid afrontaba entonces un proceso de reestructuración que impulsaba en buena parte el arranque, y que ofrecía ayudas públicas a la transformación del vaso a la espaldera. En el año 2010 eran ya cerca de 30.000 las hectáreas de vid plantadas con esta fórmula, y un lustro después, en el año 2015, superaban las 54.000. En la actualidad, el 40 por ciento del viñedo provincial es viñedo en espaldera, un total de 63.896 hectáreas de las 160.987 con las que cuenta Ciudad Real. 
La cuestión no es baladí. El avance de la espaldera ha desnivelado la balanza de las producciones en una dirección contra la que medidas como el pago por calidades o el control de rendimientos quieren bascular al sector. Ciudad Real es el territorio regional con el potencial productivo más elevado de Castilla-La Mancha, y mientras que una hectárea de vid de secano produce alrededor de 65,3 quintales métricos (Qm) por hectárea en la región, en la provincia esa producción media es de 75,4 Qm. Si en el conjunto de la región la media de producción (en una campaña normal) de una hectárea de regadío es de 102 Qm, en la provincia de Ciudad Real ese potencial productivo es de 114,8, según el documento base del Plan Estratégico del Vino. La reestructuración que impulsaba el paso del vaso a la espaldera conllevaba, en la mayoría de los casos, el paso del secano al regadío, porque la mayoría de las parcelas en espaldera llevan riego de apoyo, lo que significaba elevar ya de por sí el potencial productivo. Pero es que, además, y tal y como señalan los expertos de la UCLM que han elaborado el informe, la espaldera incrementa una media de 43,1 quintales métricos el potencial productivo de una hectárea con respecto al pie normal, a la vid en vaso. Eso en una fórmula de plantación que ha ido ganando terreno y que ha dado como resultado que, en la actualidad, la provincia tenga 25.000 hectáreas de viñedo menos que hace una década y pese a ello pueda producir prácticamente un 12 por ciento más. 
El control de rendimientos choca con esa evolución, y será una de las medidas cuya implantación estudie y haga efectiva alguna de las dos herramientas con las que el Plan Estratégico del Vino de la región quiere dotar al sector:la nueva Ley de la Viña y el Vino, desde la administración, o la futura Interprofesional regional como mecanismo endógeno.