El regadío avanza otras 7.500 hectáreas en la provincia

Manuela Lillo
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A pesar de la sequía que afecta a la tierra y de las limitaciones en las extracciones de agua, las explotaciones de riego aumentan en busca de la mayor rentabilidad

El regadío avanza otras 7.500 hectáreas en la provincia - Foto: Rueda Villaverde

El regadío, poco a poco, va arañando hectáreas de cultivo en la provincia. Las explotaciones agrarias que utilizan sistemas de riego han ganado nuevamente terreno en la provincia y, en concreto, ha sumado otras 7.500 hectáreas en el último año. Las estadísticas del Ministerio de Agricultura ponen de manifiesto un incremento de la superficie de regadío a pesar de la sequía que afecta a la tierra, lo que ha supuesto no sólo las habituales restricciones en las extracciones que se hacen de las masas de agua subterránea que están sobreexplotadas, sino también el que se haya introducido ‘la tijera’ en las dotaciones de riego de aguas superficiales, debido a la escasez de reservas de los principales embalses de la provincia.  
Según los datos de la Encuesta sobre superficies y rendimientos de cultivo que realiza cada año el Ministerio que dirige Luis Planas, la provincia de Ciudad Real contaba el año pasado con 216.468 hectáreas de regadío destinadas a tierras de cultivo, frente a las 209.015 del año anterior. De este modo, la cifra de superficie de regadío de 2018 es la más alta de la última década y evidencia una tendencia al alza que contrasta con la disminución de la superficie de secano, que se ha reducido en casi un 10% en diez años. En este caso, ha pasado de las 830.03 hectáreas de 2008 a las 754.217 de 2018 y, por tanto, representa más de tres cuartas partes de la tierra de cultivo de la provincia.
En este proceso de transformación del secano al regadío hay que tener en cuenta que los cultivos de riego ofrecen a los agricultores mayor rentabilidad que los de secano y que además ha habido en muchos casos un proceso de modernización de los sistemas de riego, sustituyendo en muchos casos los grandes mecanismos de riego a manta, que suponían un elevado consumo de agua, por otros basados en el riego por goteo, que reducen y canalizan de forma más eficaz el uso del recurso hídrico.
El mencionado incremento de la superficie de regadío se atribuyó ya por parte de la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja) de Ciudad Real a dos razones principalmente: la regularización de los pozos y superficies que estaban regando antes del año 1985, ya que la legislación permite esta posibilidad si se puede demostrar que estaban regando antes de dicho año; y también a la opción que tienen los agricultores de solicitar concesiones públicas a la administración, en concreto a la Confederación Hidrográfica del Guadiana, para la captación de agua, aunque con una limitación de 7.000 metros cúbicos por explotación y a excepción de las zonas de la provincia que vienen sufriendo la sobreexplotación de los acuíferos. Las mencionadas estadísticas evidencian también una reducción de casi 55.000 hectáreas de las tierras destinadas a la actividad agrícola en la última década: de 1.205.407 hectáreas han pasado a 970.731. De ellas, la mayoría, 579.000 son tierras de labor; mientras que otras 390.000 hectáreas están destinadas al cultivo de leñosos, que ha aumentado en detrimento del cereal debido a su pérdida de rentabilidad en los últimos años.