Los toreros por encima de los toros

Rafael Zaldívar
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La plaza de Ciudad Real abrió su puerta grande a siete salidas en hombros con distinto mérito. Cada año decimos lo mismo: sin toros no hay emoción

Los toreros por encima de los toros - Foto: Pablo Lorente

En el resumen de la feria taurina destacaríamos el fracaso ganadero por encima de todo lo demás. Mala presentación y juego en la primera tarde; sólo se salvó el cuarto que correspondió a El Juli. Tuvo clase. Lo demás, para olvidar. Salieron en hombros los tres espadas, con doble trofeo para Julián López y Cayetano. Manzanares, una y una. La presidencia, en su línea de generosidad. Destacar la garra de Cayetano que estuvo en novillero, muy en ‘Paquirri’ padre.  José María Manzanares con empaque, por encima de sus antagonistas. El Juli, sobrado también. Faltó emoción.
La segunda tarde, de rejones, lo más destacado fue la alternativa de Ana Rita, a la que le queda mucho camino por recorrer; y la espectacularidad de Andy Cartagena, que ejecuta el toreo a caballo con mucha heterodoxia. Leonardo Hernández, sin tantas alharacas, toreó con pureza y al estribo, pero se fue sin orejas por culpa del rejón de muerte. Los toros portugueses de Passanha no soportaron el último tercio, pues llegaron agotados.
El tercer festejo fue otra desilusión ganadera con los Torrehandilla/Torreherberos; hubo dos salidas en hombros por la disposición de los toreros. Tanto Aníbal Ruiz, que templó en un toreo serio y responsable, como Daniel Luque, que aprovechó las embestidas del tercero y toreó a placer. Estuvo importante, en un momento de forma sensacional. Castella pasó de puntillas.
A la cuarta fue la vencida o algo parecido. Mejoró el capítulo de toros con el hierro de Las Monjas, pues se vio casta y agresividad. Los seis castaños -en la feria han predominado los de esa capa- tuvieron de todo. Los mejores, el segundo y el cuarto. El torero de Villarta, Fernando Tendero, en su primera corrida de la temporada, anduvo muy digno; y dicho queda, suyos fueron los mejores naturales de la feria. Lástima de la espada y de cierta incomprensión del público.
leal, triunfador. El triunfador,y parece que de la feria, fue Juan Leal, que desorejó al segundo, un toro fuerte que tuvo emoción. Valiente a carta cabal se metió al público en el bolsillo. Mató pronto de una buena estocada. Joaquín Galdós lanceó a la verónica y aguantó en unos naturales a un enemigo que reponía mucho. Pinchó. Interesante este torero que perdió la oreja por el acero. Sabe torear y templa las embestidas.
En definitiva, siete salidas en hombros con distinto mérito. Cada año decimos lo mismo: sin toros no hay emoción. Se debe cuidar al máximo la materia prima y traer astados con garantía. La nota discordante la pusieron los que no toleran que otros ejerzan la libertad de informar, o sea, los intolerantes que atacaron el sistema informático del portal taurino Cargando la Suerte. Nuestra solidaridad por encima de todo. Qué cierto es aquello que decía Sánchez Mejías: «El mundo entero es una enorme plaza de toros donde el que no torea, embiste».