Mendigos bajo vigilancia

Pilar Muñoz
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Las fiestas también atraen a indigentes que se reparten estos días la calle y la caridad de los ciudadrealeños con los de la zona y otros sobre los que recae la sospecha de que están 'asociados' o explotados por las mafias

Mendigos 'a sueldo' - Foto: Rueda Villaverde

La Feria y fiestas patronales atraen a ciudadrealeños que están fuera, a vecinos de pueblos de la provincia, viajeros, feriantes, personas que hacen juegos malabares en la calle, mimos y también a carteristas y mendigos. En el caso de estos últimos, los de la zona se mantienen en su sitio, como también aquellos que ejercen la mendicidad ‘asociados’ o a ‘sueldo’, explotados por grupos organizados, las mafias. La actitud de estos mendigos les delata.

«Pedir limosna no es delito, otra cosa es que se utilice a menores», recuerdan a este diario fuentes policiales tras reconocer que Ciudad Real no escapa a la realidad de la existencia de grupos organizados de mendicidad y mafias que utilizan a personas para que ejerzan la mendicidad. No obstante, ni confirman ni desmienten que actualmente haya en la capital este tipo de mendigos. Aseguran que tienen un control de estas personas y que están «identificadas».
La escena se repite a diario. A primeras horas de la mañana llegan a Ciudad Real procedentes de otras localidades, se encaminan al centro y se colocan en un lugar estratégico, de mucho tránsito, en las calles más comerciales de la ciudad y en los soportales de la plaza Mayor. En esta zona se coloca una mujer de unos treinta años, menuda, aseada, vistiendo ropa sencilla, limpia, generalmente un pantalón y una blusa o camiseta, y semblante triste. En un tono de voz bajo, casi apagado, dice a las personas que pasan junto a ella que si le pueden dar algo para comprar leche o pan para sus hijos. No pone la mano hasta que la persona que atiende su petición abre el monedero para darle una limosna.
Los comerciantes de la zona y personas que pasan a diario por el lugar donde se pone la conocen. Algunos sospechan que «forma parte» o ‘trabaja’ para un grupo organizado por su actitud, por cómo ejerce la mendicidad, su aire desconfiado y cómo abandona el lugar, a paso rápido desapareciendo de la ciudad una vez obtenida la recaudación suficiente o ante una presencia inquietante para ella.
Mendigos 'a sueldo'Mendigos 'a sueldo' - Foto: Rueda Villaverde Otros actúan de forma similar y se colocan a unos metros, en la misma zona, y alrededor de las dos y media de la tarde, dependiendo de cómo ha ido día, abandonan el lugar y enfilan el parque de Gasset desapareciendo de la ciudad hasta el día siguiente.
Estas personas que piden en la calle por pertenecer supuestamente a un grupo organizado o por ser obligadas a ello contrastan con los indigentes de la zona que defienden su ‘espacio’ como es el caso del hombre que sitúa en la confluencia de la calle Carlos Vázquez esquina a General Aguilera, donde se ha asentado estas fiestas una mujer con una bandeja de plástico pidiendo una limosna. Unos y otros se reparten la caridad de los vecinos. Estas personas conviven en la calle estos días de feria con mimos y malabaristas atraídos igualmente por las fiestas, aunque por distinto motivo. Estos últimos animan el centro de la ciudad con sus juegos malabares y música junto a sus perros, compartiendo escenario con otros músicos callejeros y mimos.
 


Mendigos 'a sueldo'
Mendigos 'a sueldo' - Foto: Rueda Villaverde