Los niños amparan a San Blas

Pilar Muñoz
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Los niños amparan a San Blas - Foto: Pablo Lorente

Cientos de ciudadrealeños cumplen con la tradición de acompañar al santo protector de las afecciones de garganta en su recorrido por la ciudad portado en andas por adolescentes

La devoción de los ciudadrealeños por San Blas queda un año más de manifiesto en la procesión celebraba tras la misa en la iglesia de San Pedro de Ciudad Real donde se venera la imagen del santo que protege a pequeños y mayores de las afecciones de garganta.
Los ciudadrealeños cumplieron un año más con la tradición de acompañar al santo en su recorrido por el centro de la ciudad. El día soleado, aunque frío, acompañó a los devotos de San Blas.
A las 12.52 atravesaba el umbral del templo la imagen del santo protector portada en andas por un grupo de adolescentes. Abría la procesión el estandarte del santo tras formarse a ambos lados filas de niños con velas y cogidos de la mano de sus padres. En las inmediaciones se congregó un buen número de personas, la mayoría con sus hijos, sobrinos o nietos para ver al santo que iba escoltado por grupos de scouts de la iglesia parroquial de San Pedro. Algunos se fueron turnando para portar la imagen en el recorrido y otros, los más pequeños, se encargaban de ofrecer chuches a los niños que junto a sus padres o abuelos presenciaban el paso de la procesión.
El recorrido es algo mayor que otros años, según indicaron a este diario, aunque sigue partiendo prácticamente de la calle Ramón y Caja para desembocar en la plaza del Pilar y enfilar por Cervantes hasta la plaza Mayor y continuar hasta regresar a la iglesia de San Pedro. No hubo problemas en los relevos de los portadores, ya que los adolescentes, scouts, estaban deseando de que les llegara su turno para llevar a San Blas, cuyo paso iba adornado con cientos de margaritas blancas y un ramito de lilium rojo en el centro.
Una vez concluida la procesión, en la que participaron los sacerdotes del templo parroquial y monaguillos, muchos acudieron con intención de besar la reliquia del santo. Hay constancia de que la iglesia custodia una reliquia que fue entregada en 1604, durante el papado de Clemente VIII.
Por el contrario, no está tan acreditada la vinculación entre la parroquia y el santo que fue médico, obispo y mártir del siglo IV. En cualquier caso esta tradición está muy arraigada en la ciudad.
Según la leyenda, Blas de Sebaste era médico y posteriormente fue nombrado obispo, llegando a ser bendecido por su don de curación milagrosa que aplicaba tanto a personas como a animales. Salvó la vida de un niño que se ahogaba al clavársele en la garganta una espina de pescado. Este es el origen por el que se le considera el santo protector de las dolencias de garganta.
Las caridades. En las inmediaciones de la iglesia de San Pedro se instalaron puestos de venta de caridades, como también es costumbre en la festividad de San Antón, otro santo eremita, al que se le tiene mucha devoción.
 

Los niños amparan a San Blas  Pablo Lorente
Los niños amparan a San Blas - Foto: Pablo Lorente