Químicas logra un Explora para investigar cómo eliminar CO2

Hilario L. Muñoz
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El grupo de investigación. - Foto: Rueda Villaverde

La ayuda de investigación con 80.000 euros busca saber si es posible un método de almacenar energía solar y eólica a la vez que elimina el dióxido de carbono que está presente en la atmósfera.

Si hay un campo en el que queda mucho por investigar es en el de las baterías de almacenamiento de energía. En esta rama del saber está la clave sobre el futuro del coche eléctrico, la durabilidad de los teléfonos móviles y quién sabe si la reducción del CO2 presente en la atmósfera. Este último campo forma parte de una investigación del grupo de Ingeniería Electroquímica y Ambiental de la Universidad de Castilla-La Mancha que ha logrado por segunda vez un proyecto Explora. El primero, en la anterior convocatoria, indagaba en la posibilidad de generar energía a través de la ‘respiración’ de las plantas y en esta ocasión buscan una ‘batería’ que a través de la corriente generada para almacenar energía convierta el CO2 de la atmósfera en un sólido que se pueda enterrar.
«En un proyecto Explora se está en el límite de lo viable y de lo que no lo es», apuntó el investigador de la facultad de Químicas, Manuel Andrés Rodrigo, quien junto a otro investigador, Justo Lobato, se muestran sorprendidos por lograr dos proyectos Explora seguidos, algo que achacan al éxito del último y que culminó con más de 30 publicaciones en revistas científicas y con «la mayor generación de energía por esa tecnología que se ha conseguido a nivel mundial». El nuevo proyecto forma parte de la convocatoria Explora porque «es una idea rara, en la que estamos rizando el rizo, al combinar acumulación eficiente de energía, con un método novedoso, con un subproducto que es una corriente alcalina», una idea para solidificar CO2. Su nombre es EDEN y en él trabajan los investigadores Pablo Cañizares, Cristina Sáez, Carmen María Fernández, Sergio Díaz, Mireya Carvela, Javier Llanos, Justo Lobato y Manuel Andrés Rodrigo.
«El tema de la acumulación de energía es muy importante ahora mismo, para pequeñas cantidades es muy fácil, como en los móviles, pero ante grandes cantidades de energía la tecnología no está tan clara», indicó Rodrigo. A modo de ejemplo, señaló que en las hidroeléctricas, por ejemplo, se bombea agua, lo que gasta la energía que sobra al generarse y «se recupera al volver a pasar por la turbina de la presa». «Se trata de un sistema no muy eficiente y al que se buscan muchas alternativas» sobre todo para los parques eólicos y solares, donde «la generación de energía no se ajusta a la demanda», indicó el investigador.
El proyecto Explora, del que ya cuentan con un prototipo, busca acumular la energía con el uso de cloro e hidrógeno. «Se basa en transformar cloruros, uno de los componentes de la sal, en cloro y el agua en hidrógeno», de modo que se acumula la energía en forma de gases. «Cuando se requiera, se revierte el proceso», indicó Rodrigo. Este modo de ‘guardar’ energía tiene la ventaja de que crea «una corriente muy alcalina» y que se está estudiando «para retener CO2, de tal manera que el proceso no solo acumula energía, sino que al mismo retiene dióxido de carbono transformándolo en un sólido».
La idea de retener CO2 es una de las investigaciones que se siguen a nivel mundial, ya que es el principal gas causante del cambio climático. «Estaba escondido debajo de tierra y con el uso de la energía fósil lo sacamos y lo quemamos para producir energía térmica», recordó el investigador. Con la corriente alcalina, el CO2 se convierte en carbonato sódico, un sólido que podría enterrarse y devolver ese material extraído a la tierra.
En definitiva el proceso es algo parecido a la batería de un móvil que sigue un procedimiento químico por el que «por el día se descarga con un compuesto químico y, por la noche, se queda sin carga».
La investigación se encuentra en su fase inicial, cuenta con 80.000 euros y dos años para desarrollar un prototipo, si resulta «viable» la idea, tal y como recordaron los investigadores.

 

Dos proyectos de batería. Este proyecto es uno de los dos de acumulación de energía en los que trabaja el grupo de Ingeniería Electroquímica y Ambiental. El otro está financiado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha con 160.000 euros a tres años y busca «acumular energía en forma de hidrógeno» pero en esta ocasión se utiliza «dióxido de azufre». «Combina un proceso con una parte electroquímica con otra parte termoquímica», de tal modo que a la energía que produce un panel solar o molinos eólicos se une el calor del Sol. Al igual que el proyecto Explora, el grupo también está al inicio del proceso de investigación.