Me obligó a abortar y no hubo día que no me pegara y vejara»

Pilar Muñoz
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El acusado, durante la primera sesión del juicio celebrada en la Audiencia - Foto: Tomás Fernández de Moya

Una joven narra en la Audiencia Provincial de Ciudad Real el sufrimiento y sometimiento que padeció en 14 meses de relación con un hombre que el año pasado fue condenado por abusar de la hija de otra pareja

«Me destruyó, me rompió la vida». Con esta frase resume una joven víctima de la violencia machista 14 meses de sufrimiento, terror y sometimiento. El relato de la víctima ante el Tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial en la primera sesión del juicio es sobrecogedor. Una historia de maltrato, insultos, humillación, desprecio ... y un aborto bajo amenaza. «Me dijo, si quieres puedes tener el hijo, pero va a morir. Ese bastardo morirá», ha declarado la víctima tras afirmar que la obligó a abortar.
El acusado José Manuel M. C. N. A., que roza los 40 años, niega las acusaciones. «Jamás le he dado un trato degradante, jamás le he pegado, yo no soy agresivo. Mis padres no me han educado así. Provengo de una familia estructurada», ha asegurado el encausado tras negar haber obligado a abortar a su entonces pareja, hija de un jefe de los Cuerpos de Seguridad.
José Manuel M. C.N. A. cumple una condena de 12 años de cárcel por abusar de la hija menor de otra pareja y ahora se enfrenta a una pena de hasta 26 años de prisión que pide el letrado que ejerce la acusación particular.
El ahora procesado y la víctima se conocieron a primeros del verano de 2011 en una fiesta y a la semana él le propuso irse a vivir a su casa de Pozuelo de Calatrava. «Tenía ilusión y empezamos a convivir. Al principio todo iba bien», aunque «a veces me pisaba, me daba con la mano cuando estábamos comiendo y me decía que era una guarra, pero no me hacía mucho daño».
Pronto empezó a mostrarse más violento y se convirtieron en habituales los insultos, las afrentas y expresiones como «eres una subnormal», «sólo tienes una neurona», «eres una colombiana de mierda», «tu familia no te quiere», «provocadora», «te voy a desfigurar la cara para que nadie te quiera», «no vales para nada», «vas a acabar en una cuneta» ... Luego vinieron los golpes. «No hubo día que no pegara», ha relatado la víctima, quien ha explicado que cuando la llevó al centro de salud y luego al hospital le dijo lo que tenía que decir: se había golpeado con un columpio una de las veces, y otra que había resbalado en la piscina y se había lesionado. «Durante todo el trayecto en el coche me daba en la cabeza y me decía lee lo que te he apuntado, tienes que decir lo que he puesto, te enteras».
 Él lo ha negado todo una y otra vez con altanería, hasta el punto de ser llamado al orden dos veces por la magistrada presidenta del Tribunal, Carmen Pilar Catalán Martín de Bernardo. «Aquí quien dice si una pregunta es capciosa soy yo», remarcó tras decirle el procesado al fiscal: «Me estás haciendo preguntas capciosas».
Sin embargo, la víctima ha mantenido su relato y ha aseverado que se convirtió en su sombra. «Iba conmigo a todos los sitios, incluso al baño» y cuando se marchaba de casa la dejaba encerrada. «Vivía sometida, prácticamente secuestrada, se metió en mi cabeza, hizo de mí una marioneta», ha precisado tras relatar las amenazas de muerte que sufrió y las «terribles» situaciones a las que la sometió: «Me encerraba en el sótano y me ponía bolsas de plástico en la cabeza, me echó gasolina e intentó quemarme. Te voy a hacer lo de los corderos», ha dicho temblorosa. En su relato, a preguntas de las acusaciones, ha explicado que una vez se tuvo que esconder bajo la cama, «pero me sacó arrastras y me llevó al cuarto de baño para meterme la cabeza en la bañera».
¿Por qué aguantó?, han preguntado las acusaciones. «Por miedo". "No podía escapar ni siquiera cuando me llevó a una clínica para abortar. Me dijo que el niño iba a ser un mono como yo, y que no merecía tenerlo». El 15 de agosto de 2012 consiguió escapar cuando estando en el coche, en un camino de Miguelturra, le tiró el teléfono móvil. «Corrí y me escondí. Luego llamé a un amigo de mi hermano que vive en Miguelturra para que fuera a recogerme», ha atestiguado la víctima.
El testigo ha ratificado su testimonio tras manifestar que después de recogerla y llevarla a su casa llamó a su hermana para que fuera a buscarla y la llevara a casa de sus padres en La Solana.

 

Miedo insuperable.

«Me quedé traumatizada», ha asegurado la hermana de la víctima en relación a cómo la encontró cuando fue a recogerla tras escapar del presunto maltratador.
La testigo ha corroborado la declaración de su hermana y ha explicado que tanto ella como su madre trataron de que el padre, jefe de un cuerpo de seguridad hasta su jubilación, y el hermano no conocieran todas las agresiones que sufrió su hermana porque «no queríamos empeorar las cosas». En su declaración ha aseverado que su hermana «tenía mucho miedo» y «dormía conmigo y con la luz encendida». Al final «hubo que pedir ayuda y ha estado en casas de acogida con miedo a que la encontrara».
El procesado se ha defendido diciendo que todo es mentira, si bien ha manifestado no recordar los episodios de violencia narrados por la víctima. «Yo no soy agresivo, soy muy liberal, vivo la noche y no soy celoso», ha declarado respecto a que le prohibía llevar cierta ropa. «No es cierto, ella llevaba el rollo ‘pin up’ (vestir sexy) y no me molestaba. Yo no soy su dueño», declaró.