Los comerciantes de Montesa lamentan la duración de la obra

Cándido de la Cruz
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Los comerciantes de esta céntrica vía de Ciudad Real celebran el anuncio de las obras para su pavimentación, pero lamentan la duración de seis meses planteada en esta remodelación

Los comerciantes de Montesa lamentan la duración de la obra - Foto: Pablo Lorente

Una muy buena noticia, aunque recibida entre el enfado y la resignación. La remodelación de la calle Montesa el próximo año, que conllevará una nueva pavimentación y la renovación de las redes de abastecimiento de agua y saneamiento, era una de las demandas más exigidas por parte de comerciantes y vecinos, y es que la última gran actuación, llevada a cabo en 2009, no sólo no solucionó el problema, sino que demostró su ineficacia.
El restaurante asiático regentado por el conocido como ‘chino Juan’ es el establecimiento más antiguo de esta céntrica calle y el primero de más allá de las fronteras nacionales en establecerse en Ciudad Real, en 1985. El propio Juan señala que «me parece muy bien, ya era hora», y sobre la duración admite que «será un fastidio, pero al final es necesario». En la misma línea, Jorge Narváez y Guillermo Rospigliosi, de Inmogestiona, que subrayan que «van a arreglar una calle que lleva años sin ser arreglada, seguro que no va a ser una ejecución sencilla por todas las cocheras que hay debajo. Menos mal que ya se va a arreglar».
Lo que no gusta tanto es la duración de la obra, con una previsión de seis meses, que es lo que pone en alerta a los comerciantes que, además, temen especialmente el momento, ya que tras la adjudicación y la tramitación pueden pasar varios meses, por lo que el inicio podría ser aproximadamente en abril.
Ana Puebla, que regenta la boutique de mismo nombre, señala que «los peores meses para nosotros serían abril, mayo y junio, nos haría mucho daño» mientras que si las obras se desarrollan durante «julio y agosto» sería visto como algo positivo, una opinión generalizada en toda la calle. Además, Ana Puebla señala que «me parece mal que no se haya consultado nada, no se ha reunido a los comerciantes de la calle para saber nuestra opinión».
Junto a ella, Santiago Llanos, de Modas Santi, que alega además que «espero que no sea como la última vez que la arreglaron. Hay mucha dejadez». Añade que «nos va a pillar en toda la temporada, vendrá en el peor momento».
En la frutería El Pilar, Félix añade que «si es tanto tiempo, afectará».
Desde La casita de las lanas, José Andrés Yébenes considera que «es excesivo que se tarde seis meses para una calle de 100 metros, me parece una barbaridad».
El propio desarrollo de las obras choca con los intereses de los negocios. El acceso a los espacios preocupa a Alejandro, de la Taberna de Don Gil, que añade que «ni que esto fuera la Castellana, me parece muchísimo tiempo». Al frente de su bar, de 19 años de antigüedad, «he visto todas las obras que ha tenido esta calle, por aquí pasan muchos vecinos y todos opinan lo mismo, que seis meses es mucho».
«Cuando anochece esto parece una calle del Bronx», explica Lázaro Alcázar, del restaurante Alquimia que subraya ante todo que «es la calle más abandonada del centro de Ciudad Real». También lamenta que «me han puesto 750 euros de multa por sacar dos barricas a la calle, en la región del vino. Además, los autobuses y los taxis se suben por las aceras y un día vamos a tener un disgusto. No han puesto ni un bolardo».
Todos coinciden en la necesidad de la reforma, pero se encuentran expectantes por el resultado tras las obras y sobre todo por la duración de las mismas.
peatonalización. La calle Montesa es semipeatonal, lo que significa que el tránsito está limitado a vecinos en su acceso a cocheras, autobuses, taxis y vehículos de carga y descarga. Dentro de los comerciantes de esta vía, disparidad en cuanto a la conveniencia de que sea totalmente peatonal o que se mantenga como semipeatonal.
A favor de la peatonalización completa se encuentra Lázaro Alcázar, que señala que «espero que sea peatonal para en verano poder sacar unas mesas y compensar las pérdidas que vaya a tener por la obra», y añade que «sólo reclamamos un trato justo. Si fuera peatonal se abrirían todos los locales». También José Andrés Yébenes considera que sería positiva la peatonalización, con un cambio de trayecto de autobuses y taxis por calle Ciruela.
Desde Inmogestiona, Jorge Narváez arguye que «la peatonalización tiene un riesgo, que no pasen coches no significa que pasen más peatones por la calle. Es al revés y es lo que está sucediendo en la calle Toledo. La gente pasea cuando tiene tiempo de pasear». 
 



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