Los profesionales de emergencias recibir atención psíquica

La tribuna
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El objetivo es facilitarles la posibilidad de recibir asistencia psicológica y/o psiquiátrica tras interevenir en un suceso.

Hasta ahora en las UVIs móvil solo podían hasta seis personas. - Foto: Arturo Pérez

lt / toledo
El Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) va a poner en marcha próximamente un procedimiento de atención dirigido a profesionales de la Gerencia de Urgencias, Emergencias y Transporte Sanitario que intervienen en incidentes particulares -accidentes con múltiples víctimas o atentados terroristas-, que pueden afectarles en su esfera psíquica y emocional.
El documento, según ha informado el Gobierno regional en nota de prensa, ha sido presentado en la última reunión del Comité Sectorial de Seguridad y Salud Laboral del Sescam, celebrado recientemente, y se han iniciado los trámites para su aprobación e implantación con las aportaciones que puedan realizar los representantes de los trabajadores.
La asistencia sanitaria de emergencias en el lugar del incidente es el medio de intervención de los equipos sanitarios de la Gerencia de Urgencias y Emergencias. En la mayoría de los casos se trata de áreas no controladas, entendiendo como tales áreas externas a estructuras propiamente sanitarias como son hospitales, centros de salud o consultorios locales. Estas áreas pueden ser domicilios particulares, vía pública, centros escolares, carreteras, entornos laborales, etcétera, con sus particularidades propias de riesgos asociados a materias peligrosas, tóxicos ambientales, dificultades orográficas y/o climatológicas, carencias de luz o aislamiento.
Además del entorno físico propio del lugar del incidente también hay que tener en cuenta el entorno del paciente en cuanto a familiares presentes, situación emocional de los mismos, espectadores ocasionales y su implicación emocional con el incidente, grados de presión social o la existencia de agresividad en el entorno.
Todo ello hace que los profesionales de la emergencia se sitúen en un grupo de riesgo de desestabilización emocional, padecimiento de disconfort o de diferentes malestares que se pueden ver negativamente afectados o agravados por diferentes factores tras un incidente crítico.
Los problemas más comunes que pueden darse tras este tipo de situaciones son estrés, burnout, desgaste por empatía y fatiga de compasión. Además de estos problemas, los profesionales de la emergencia muchas veces sufren una ansiedad flotante generada por la espera de un siniestro o accidente.
La aplicación de este documento permitirá establecer un procedimiento de actuación con el objetivo de analizar si determinadas situaciones de alto impacto emocional que se viven en algunas intervenciones que realizan los servicios de emergencia, pueden provocar alteraciones relevantes para su salud física/psíquica y ofrecer la ayuda especializada precisa.