95 años del origen

C. de la Cruz
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Este 28 de junio se conmemora el nacimiento del pintor Manuel López-Villaseñor, uno de los artistas más célebres de Ciudad Real que en 1991 inauguraba las salas del museo que lleva su nombre

95 años del origen - Foto: Tomás Fernández de Moya

Manuel López-Villaseñor y López-Cano cumplió con un sueño que rara vez se concede en vida: el reconocimiento de sus conciudadanos y la creación de un museo que llevase su nombre. El artista, que en este 28 de junio hubiese cumplido 95 años, veía cómo las puertas de la casa de Hernán Pérez del Pulgar se abrían de par en par el 3 de mayo de 1991. La exposición inaugural dedicada a su obra, itinerante en las cinco capitales de provincia de la región, contó con 73 piezas. Algunas de ellas regresaron más tarde para formar parte de los fondos de un museo que actualmente conserva y expone 160 obras del pintor ciudadrealeño.
El director de los museos municipales de Ciudad Real, Francisco Javier López Fernández, recuerda cómo en aquel año de 1991, cuando se abrió la casa de Hernán Pérez del Pulgar para albergar la obra del artista, «López-Villaseñor tenía ofertas de otros sitios para albergar sus obras, pero él tenía muchos vínculos con Ciudad Real y cuajó la opción de crear su museo». Lo que terminó de inclinar la balanza, más allá de la estrecha relación del  pintor con su ciudad natal, fue el hecho de que «se alcanzó el compromiso de ampliar el espacio expositivo, que en un principio estaba reducido a siete salas pequeñas dentro de la zona noble de la casa».
López-Villaseñor, que falleció en 1996, no pudo ver culminada una ampliación que finalizaba en 2001, pero su deseo se ha cumplido: el museo se ha convertido en el centro de referencia sobre la obra  «de uno de los artistas más importantes de Ciudad Real».
una figura singular. Julián Díaz Sánchez, profesor del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Castilla-La Mancha, da en el punto clave sobre López-Villaseñor al señalar que «es un artista poco estudiado, merecería un catálogo completo de su obra».  Sería el paso definitivo para consagrarle, ya que «no es tanto el reconocimiento sino el conocimiento profundo de su obra».
Con todo, Díaz Sánchez destaca que «a nivel de la provincia y de Ciudad Real es una autoridad, un artista de referencia, y a nivel nacional es un artista muy singular y muy representativo de su época».
Más allá de la colección pictórica, «bastante representativa», que se conserva en el museo municipal, Díaz Sánchez resalta que «fue un gran muralista», una de las facetas en las que sobresalió López-Villaseñor: «Es un rasgo que hay que subrayarlo, él enseñó pintura mural en la Facultad de Bellas Artes». Como «gran ejemplo», el mural del salón del Plenos de la Diputación Provincial de Ciudad Real.
Sobre su obra, el profesor del Departamento de Historia de Arte  señala que  «perteneció a un grupo que optó, más o menos, por la pintura figurativa.  Representa a una estética que  buscó la modernidad a partir de lo italiano, a través del Renacimiento y que se puede observar muy bien en el primer Villaseñor. Tenía una gran fe en lo clásico», lo que tuvo como resultado una «figuración detallista, muy melancólica en muchos casos, a veces lúgubre».
En definitiva, «un artista muy singular» que este 28 de junio hubiese cumplido 95 años. 
 


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