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'Antonio y Cleopatra', un gran festín de amor

Carmen Martín/EFE
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El estreno absoluto de la Compañía Nacional de Teatro Clásico abre la 44 edición del festival de Almagro con un "inconmensurable" texto de William Shakespeare y las magníficas interpretaciones de Ana Belén y Lluís Homar

'Antonio y Cleopatra', un gran festín de amor - Foto: Festival de Almagro

Ana Belén, radiante, sensual e inteligente y Lluís Homar, impecable, cautivador y poderoso, han puesto en pie al público del Teatro Adolfo Marsillach donde han estrenado "Antonio y Cleopatra", un festín de amor en el que no se desatiende la política.

La química entre Lluís Homar y Ana Belén es perfecta y mágica en el montaje dirigido por José Carlos Plaza que ha inaugurado la 44 edición del Festival Internacional de Almagro y al que ha asistido el ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes.En la versión de Vicente Molina Foix, con el que la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) vuelve a estrenar en Almagro, habita el erotismo, el amor, la pasión, la fascinación, la ambición, la envidia, la nobleza o la lealtad, motores vitales eternos de William Shakespeare que vuelven a despertar interés.

'Antonio y Cleopatra', un gran festín de amor'Antonio y Cleopatra', un gran festín de amor - Foto: Festival de Almagro

"Antonio y Cleopatra", un texto "inconmensurable", según dijo Lluís Homar en rueda de prensa, es una obra rica y variada que cuenta la historia de una pareja madura en crisis que se ama y que lucha porque sabe que el amor tiene también mucho de empeño, pero no es un amor idealizado, sino lleno de contracciones.

Conocido es el amor entre Cleopatra y Marco Antonio, una relación llena de intrigas palaciegas, luchas de poder y tragedia, una historia en la que Ana Belén y Lluís Homar se vuelcan con pasión, tienen oficio.

A lo largo de las tres horas de duración, el humor está muy presente. Y Ana Belén lleva muy bien su vis cómica a una Cleopatra caprichosa, sensual, inteligente, manipuladora y mezquina pero siempre divertida siguiendo muy de cerca la política.

Un texto tan moderno que no pasa de moda. "Es mi texto favorito de Shakespeare", dijo Molina Foix en la presentación quien aprovechó los meses de pandemia para traducirlo en verso. "Me sumergí en la obra y me alivió los meses de confinamiento".

Es actual y retrata una sociedad que, a pesar de vivir en la era tecnológica, pendiente de redes sociales, tiene en cuenta el erotismo, el amor y la pasión, pero también la ambición, la envidia, y por supuesto la lealtad.

A medida que avanza esta obra, cada frase sorprende más, es un viaje hacia la eternidad, hacia una vida plena en la que los dos amantes rivalizan en inteligencia y humor como si el amor se tratara de brillar más sobre el otro para después terminar en la cama.

En el montaje se ha intentado un imposible, "llegar a la esencia a través de la visión contemporánea", explicó José Carlos Plaza quien ha querido con esta obra dar muerte a la mediocridad en una sociedad que tienden a la vulgaridad, "intentamos aferrarnos a la pasión, nada debe ser indiferente".

Con un gran despliegue lumínico y alejada de los decorados realistas, la puesta en escena, realizada por Ricardo Sánchez Cuerda, sorprendente, ha inventado una época clásica y futurista que apela a la imaginación del espectador. El vestuario de Gabriela Salaverri y la iluminación de Javier Ruiz refuerzan la idea.

En la obra no hay papeles cortos, cualquiera de los doce personajes que intervienen son intensos, fascinantes y profundos que invita a entrar en una época llena de vida, colores y formas con un lenguaje cautivador.

Ernesto Arias, Israel Frías, Javier Bermejo, Fernando Sansegundo, Olga Rodríguez, Elvira Cuadrupani, Rafa Castejón, Carlos Martínez-Abarca, Luis Rallo y José Cobertera completan el reparto junto a Ana Belén y Lluís Homar.

Tras la Ofelia en "Hamlet" y la Porcia de "El mercader de Venecia", Ana Belén vuelve a los textos de Shakespeare de la mano de José Carlos Plaza con un texto hermoso y difícil.