El PP ultima una nueva estrategia para afrontar su liderazgo

SPC
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Los populares aprobarán en julio modificaciones en su dirección, con la vista puesta en ratificar los pactos postelectorales y designar a sus portavoces

El PP ultima una nueva estrategia para afrontar su liderazgo - Foto: Emilio Naranjo

El PP está inmerso en una cuenta atrás para los cambios en la dirección del partido, derivados de la renovación de los grupos parlamentarios, con los que afrontar su nuevo papel como líder de la oposición. Un proceso que está previsto para el próximo mes de julio, cuando habrá una reunión de la Junta Directiva Nacional, el máximo órgano entre congresos, que aparte de ratificar los distintos pactos postelectorales en los territorios tendrá que aprobar los nuevos portavoces para el Congreso, el Senado y el Parlamento europeo, ahora en funciones.
Las modificaciones que se contemplan podrían afectar a varias vicesecretarías y se están estudiando «con detenimiento y de forma pausada» desde la sede nacional popular, en la Calle Génova, donde la actividad pública se ha reducido en las últimas semanas por las negociaciones en los territorios.
Así que no todo está parado en el grupo conservador, ya que analizan los distintos perfiles para conjugar gente experimentada con caras nuevas, lo que se dio en llamar una renovación tranquila cuando se elaboraron las listas para los distintos procesos electorales.
La intención del líder del PP, Pablo Casado, es incluir además a dirigentes que tengan peso territorial, lo que serviría para equilibrar las reclamaciones de los barones, algunos de los cuales se mostraron críticos en última Junta Directiva con su análisis de los resultados en las urnas.
Lo que se da por seguro es la continuidad de su número dos, el secretario general, Teodoro García Egea, que incluso puede salir «reforzado», según algunas fuentes, tras su protagonismo negociador de los acuerdos en Ayuntamientos y Comunidades Autónomas.
También el vicesecretario de Organización, Javier Maroto, que se ha quedado sin escaño por Vitoria, ha tenido un papel destacado en estas negociaciones y es estrecho colaborador de Casado desde la presentación de su candidatura hace un año para liderar el partido, pero se ha apuntado que podría dar el salto al Senado.
Sería como senador por designación autonómica para tener allí un puesto destacado, incluso como portavoz del grupo, pero desde la dirección del PP se ha tenido mucho cuidado en no ratificar esta posibilidad.
En todo caso, la previsión es que estos cambios no se producirán hasta que se cierren los pactos en las distintas autonomías, cuyos parlamentos quedarán constituidos este mes, antes de los respectivos Gobiernos. Y es que, la configuración de estos afectará a los grupos parlamentarios, ya que pueden «nutrirse» de algún diputado o senador, según apuntó la pasada semana García Egea.
Al grupo popular en el Congreso ya han renunciado el pasado mes de mayo dos diputados electos, Daniel Lacalle y la vicesecretaria de Estudios y Programas, Andrea Levy, que será la delegada del área de Cultura, Turismo y Deporte en el Ayuntamiento de Madrid.
 

Posible ERE. Más allá de los cambios en la cúpula, el PP deberá afrontar un ajuste en su plantilla de trabajadores, sobre los que pesa la posibilidad de un ERE tras el brusco recorte de fondos por la pérdida de representación parlamentaria. En total, los populares recibirán 112.000 euros mensuales menos por sus 66 diputados, la mitad que  la anterior legislatura.
En cuestión está también el mantenimiento de la sede en Génova, un edificio que se ha convertido en símbolo en la anterior etapa del partido. Por eso, hay quien dice que es mejor abandonarlo, más allá del dinero.