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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


El debate económico manda

04/11/2021

Que la oposición, cualquiera que sea, reniegue, rebata, rechace o refute los Presupuestos Generales del Estado que propone el Gobierno, y que considere que con ellos se lleva el país a la ruina, al desastre económico, a la quiebra, es lo habitual. No hay en la historia de la democracia recuperada un caso en el que la oposición no haya denigrado las cuentas públicas que presenta el ministro de Hacienda de turno. El debate de Presupuestos es el más importante del año porque de su aprobación depende la aplicación de la política del Ejecutivo. En ese sentido hay que matizar las previsiones de llegada del Apocalipsis: dónde la oposición ve despilfarro y previsiones falsas, el Gobierno ve prudencia; dónde la oposición ve subida generalizada de impuestos, el Gobierno considera que son subidas moderadas y parciales que no perjudican a las clases medias y trabajadoras.

Los Presupuestos del Gobierno de coalición pasarán el corte del rechazo de las enmiendas a la totalidad y comenzará el debate punto por punto con los socios que deben aprobarlos. La cuestión en este caso es cuánto le va a costar a las arcas públicas el acuerdo. Negociaciones en las que se han visto obligados a pagar todos los gobiernos de España cuando el partido del Gobierno no contaba con mayoría absoluta. O sea que no hay que mesarse los cabellos cuando lo que manda es la lógica de las matemáticas parlamentarias. Tampoco es preciso dar valor absoluto a las previsiones de los servicios de estudios que hacen pronósticos sobre la evolución de la economía nacional. No solo porque las revisen cada cierto tiempo, sino porque ya se sabe que los economistas son los mejores augures que aciertan sobre el pasado.

Aún no se han acabado los ecos del enfrentamiento entre las dos patas del Gobierno a cuenta de la reforma laboral –¿derogación, modernización, reconstrucción de algunas cosas, actualización?- de la que todavía no se saben los detalles, que es donde se encuentra el diablo, cuando el propio gobierno ha abierto un nuevo melón, el de la subida de las cotizaciones a la Seguridad Social para empresarios -la mayor parte- y trabajadores, con el fin de llenar la alcancía y se puedan atender adecuadamente las pensiones de los jubilados de la generación del baby boom. No va a ser un debate incruento a pesar de la necesidad de tomar medidas para paliar el déficit de la caja de las pensiones, porque los empresarios se oponen a cualquier medida que consideren que altera su cuenta de beneficios, o en el peor de los casos amenaza su supervivencia, y ya se han dedicado a lanzar flechas para pinchar el globo sonda del Gobierno.

Entre tanta noticia que estremece los cimientos del Gobierno porque la recuperación no es tan rápida como se había previsto y cada vez se añaden nuevas incertidumbres a la crisis económica, bien por el incremento de los precios de la energía, bien por la falta de suministros, el aumento de la ocupación hasta niveles prepandemia y el descenso del paro en el mes de octubre -lo que ha ocurrido por primera vez en cuarenta años ha venido a darle un respiro momentáneo. Presupuestos, Seguridad Social, Empleo y consecuencias económicas de la pandemia acaparan el debate político entre Gobierno y oposición. Cuando se sepa quién tenía razón, seguramente ya será tarde.