La baja rentabilidad borra 43.000 hectáreas de cereal

I. B.
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La estabilidad a la baja de los precios en el mercado de los cultivos herbáceos deriva las explotaciones hacia los leñosos, que suman seis años ganando terreno

La baja rentabilidad borra 43.000 hectáreas de cereal - Foto: PABLO LORENTE

La fotografía del campo ciudadrealeño está cambiando lenta pero inexorablemente. La baja rentabilidad de los cultivos herbáceos está borrando de las explotaciones agrarias el cereal, sobre todo el tradicional, en una tierra en la que están ganando terreno los cultivos leñosos. De hecho, en solo dos ejercicios, los años 2017 y 2018, las dificultades para rentabilizar el cereal han hecho que la provincia haya perdido más de 43.000 hectáreas de este cultivo en favor, en su mayor parte, del leñoso, que suma seis años ganando terreno. Desde Asaja reconocen que el cambio de tendencia «no es coyuntural» y que se produce «por la concienciación de los agricultores de las dificultades de rentabilizar el cereal».

El mapa del campo ciudadrealeño lo trazan en cifras el Ministerio de Agricultura y la Consejería de Agricultura del Gobierno regional. En la evolución año a año de la superficie por cultivos es fácil identificar dos tendencias en los últimos ejercicios: la primera, una reducción de la superficie de cereal en favor de los cultivos leñosos, que conllevan un mayor gasto para su puesta en producción pero ofrece rentabilidades mayores; la segunda, una diversificación dentro del cereal que empieza a orillar los cultivos con más presencia tradicional dentro de los herbáceos, el trigo y la cebada. El año 2018, la superficie de cereal registrada por el Gobierno regional en la provincia era de 267.814 hectáreas, o lo que es lo mismo, 26.327 hectáreas menos que las 294.141 que registraba el Ministerio el año anterior. Y ese año ya se había producido un descenso de más de 16.000 hectáreas con respecto a las más de 310.000 recogidas en el año 2016. Es decir, que en tan sólo dos ejercicios, el campo ciudadrealeño ha perdido 43.118 hectáreas de cultivos herbáceos mientras otros cultivos, como los leñosos, crecen año a año. Todo por una cuestión de rentabilidad.

«Los productos tradicionales no son rentables», aseguró Agustín Miranda, gerente de Asaja en la provincia de Ciudad Real, que puso sobre las mesas las cuentas que los agricultores tienen en la cabeza. «Hablamos de que en los cereales tradicionales los ingresos por hectárea puede estar en 0,17 euros por 2.000 o 2.200 kilos, menos de 400 euros, y en ese margen hay que meter los gastos que conlleva la siembra, los abonos, la amortización de la maquinaria o los tratamientos fitosanitarios, por lo que es muy difícil de rentabilizar». Todo, en un mercado estabilizado del entorno de los 170 euros por tonelada, cuando «tendríamos que estar por encima de los 200 euros por tonelada en los herbáceos». Con el mercado instalado en precios bajos «el agricultor busca otras alternativas más rentables».

Dentro de esas opciones parece una apuesta clara el cultivo leñoso, cuyo avance en la provincia, en espera de los datos definitivos de 2018, suma ya seis años. Según las cuentas del Ministerio, los dos cultivos leñosos por excelencia en la provincia de Ciudad Real, la vid y el olivar, sumaron el año pasado 2.518 hectáreas a las existentes y se situaron por encima de las 316.000 en territorio ciudadrealeño, y entre ambos suman siete ejercicios consecutivos de subida desde que en el año 2012 superaran las 292.000 hectáreas. A esa cifra hay que sumar, cuando Agricultura haga definitivas las cifras del año pasado, otros cultivos que están entrando con fuerza en Ciudad Real como los frutos secos, que aún no se han contabilizado por parte del Ministerio. Aun así, al tendencia hace pensar que habrán ganado terreno, porque el almendro, por ejemplo, ha triplicado prácticamente su extensión en Ciudad Real entre los años 2014 (4.610 hectáreas) y 2017 (12.674 hectáreas), y sucede lo mismo con el pistacho, que ha duplicado su superficie en tan sólo dos años hasta alcanzar, en el año 2017, las 5.800 hectáreas.