«Me negué a ser mula y me tiró por el balcón tras apuñalarme

Pilar Muñoz
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Las dos acusadas, compañeras del club de alterne, y el acusado pueden pasar en prisión hasta 14 años

«Me negué a ser mula y me tiró por el balcón tras apuñalarme - Foto: Rueda Villaverde

Le dijeron que tenía que viajar a Santo Domingo para un trabajo y cuando le explicaron en qué consistía se negó. «Yo iba a ser la mula (transportar la droga), me negué, tuvimos una discusión, me enfrente a ellos, me acuchillaron y luego me tiraron por la ventana. Cuando estaba en el suelo pensé ya no me salvo». Así lo declaró ayer Rosa Lidia L., la mujer que según los informes médicos salvo la vida de milagro.
Ocurrió sobre las siete de la mañana del 29 de noviembre de 2015 en una vivienda de Alcázar de San Juan. Una hora y media antes habían salido del club de alterne de Miguelturra donde trabajaban las dos acusadas, la denunciante y otra mujer, se subieron al coche en el que aguardaba Luis Miguel F. R. para llevarlas de regreso a Alcázar de San Juan. Esa noche también viajó con ellos Rosa Lidia L. porque le dijeron que tenían que tratar en Alcázar un asunto. Según la versión de la perjudicada, cuando llegó a la vivienda Janibel le dio un pijama para dormir y al rato se desencadenó el episodio. «Janibel me dio la primera puñalada con un cuchillo grande después de que Luis Miguel me sujetara por detrás inmovilizándome», relató la víctima, quien añadió que estando en el suelo oyó decir a Altagracia Mercedes F. P. (Kati) que «me movía». Fue entonces cuando notó otras dos cuchilladas. «La primera puñalada la vi, las otras dos las sentí», precisó tras asegurar que nunca se ha autolisionado ni ha querido quitarse la vida como sostienen los tres acusados: Luis Miguel F. R., Janibel S. C. y Altagracia Mercedes F. P., que se enfrentan a una condena de hasta 14 años de cárcel que pide el letrado de la acusación particular al considerar los hechos constitutivos de un delito de asesinato en grado de tentativa.
El fiscal califica los hechos de tentativa de homicidio y solicita una pena de nueve años de prisión y 172.000 euros de indemnización por las lesiones y secuelas que le han quedado. Según los informes médicos le ha quedado una minusvalía del 75%.
«Me negué a ser mula y me tiró por el balcón tras apuñalarme«Me negué a ser mula y me tiró por el balcón tras apuñalarme - Foto: Rueda Villaverde
«Quiero que paguen». Rosa Lidia L. aseguró que Luis Miguel la tiró por la ventana de la vivienda, un segundo piso y que cuando cayó se arrastró como pudo para huir del lugar. «Pedía socorro, decía me quieren matar». Cuando llegaron los sanitarios no confiaba en nadie, «hasta que no me enseñaron su acreditación no confié», relató la víctima tras aseverar: «Quiero que paguen. Estuve en coma y seis meses en una silla de ruedas en el Hospital de Parapléjicos  de Toledo. Me ha quedado una minusvalía del 75%», dijo tras reiterar que ella nunca atentaría contra su vida.
Es lo que esgrimen los acusados en su defensa. El primero en declarar fue Luis Miguel F. R., quien dijo que conoció a Rosa Lidia aquella noche. Negó cualquier relación con las drogas, con el club de alterne, dijo que trabajaba en el campo, y también negó haberla sujetado mientras su novia le asestaba una puñalada y negó haberla tirado por la ventana. Según su versión, cuando llegaron a la casa se pusieron a ver una película y Rosa Lidia empezó a rezar y hacer cosas raras. «La chica tenía una bulla muy grande y me fui de la casa, les dije que cuando se calmara volvería». Dice que estaba mal de la cabeza, que cogió un cuchillo y se lo clavó en el abdomen. Entonces llamaron a Kati que bajó de su vivienda y «le sacó el cuchillo». Altragracia Mercedes sólo la socorrió, declaró Janibel, que ofreció la misma versión que el acusado.
«Me negué a ser mula y me tiró por el balcón tras apuñalarme«Me negué a ser mula y me tiró por el balcón tras apuñalarme - Foto: Rueda VillaverdeAltagracia Mercedes F. P. contó  que «en el club comentaban que tenía que tomarse una pastilla».
Poco después de empezar el interrogatorio comenzó a llorar. La magistrada presidenta del Tribunal le dijo que se calmara porque de lo contrario no podía seguir declarando ya que podría decir algo que le perjudicara. Las palabras de la magistrada surtieron efecto, se tranquilizó y comenzó a relatar su versión no sin antes asegurar elevando la voz:  «Yo no soy una delincuente, tengo tres niñas y otra recién nacida. Cuando la vi con el cuchillo me lleve la mano a la cabeza y dije: ¡Ay gran poder de Dios, qué has hecho! La socorrí, y ahora soy la peor del cuento». El juicio continúa hoy en la Audiencia Provincial.
 


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