El legado del lince Mesta

Antonio Criado
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Al menos siete descendientes de este ejemplar de lince ibérico, liberado a principios de febrero de 2016 en Sierra Morena Oriental, viven actualmente en una gran finca ciudadreleña

Mesta, una hembra de lince ibérico nacida en el centro de cría en cautividad de Silves (Portugal), fue liberada en febrero de 2016 en el área de reintroducción de la especie en Sierra Morena Oriental, en el término municipal de Almuradiel. Tres años y medio después, las cámaras instaladas por la organización conservacionista WWF en el pajar de una finca de la provincia han hecho visible su gran legado. 
Mesta parió en libertad en 2016 al menos a dos linces en ese pajar abandonado, ubicado en el interior de una finca de gran extensión entre Viso del Marqués y Torre de Juan Abad. Uno de ellos, Odrina, también hembra, eligió ese mismo refugio, tras años después, para traer al mundo a dos cachorros, a los que estos meses está enseñando a cazar para que se puedan valer por sí mismos cuando llegue la época de dispersión y su madre vuelva a entrar en celo, entre diciembre y enero. «A veces les lleva el conejo medio vivo, se lo deja y juegan con él», explica Alfonso Moreno, técnico de campo de WWF en la conservación del lince ibérico.
«Las cámaras están instaladas desde la primera vez que Mesta regresó al pajar, todos los días del año, las 24 horas», explica Alfonso Moreno, que estaba convencido de que los linces regresarían a este lugar para parir y vivir, ya que es «cómodo y tranquilo», un refugio ideal para combatir los rigores del verano e invierno en la provincia. Se da la circunstancia de que Odrina es «la primera hembra de la que se tiene constancia que ha nacido en estado salvaje fruto del proceso de reintroducción de esta especie en la zona». «Es autóctona ciudadrealeña», enfatiza.

El legado de lince Mesta
El legado de lince Mesta - Foto:
No es casualidad que Odrina y Mesta, que parió tres cachorros más y fue desplazada del pajar por su hija a un paraje ubicado a unos dos kilómetros de distancia, eligieran esta finca para vivir y reproducirse. Alfonso Moreno subraya que sus 3.000 hectáreas cuentan con una alta densidad de conejos, la principal fuente de alimentación del lince ibérico. «La gestión es muy buena por parte de la propiedad, la guardería rural y WWF», enfatiza el técnico para agregar que en el seguimiento que hace de estos animales «hay muchas horas de alegría, pero también de aburrimiento».
Moreno considera que el proceso de reintroducción del lince ibérico «ya no tiene vuelta atrás». En este sentido, aplaude los proyectos que están ejecutando o que pretenden desarrollar las distintas administraciones para hacer más seguras las carreteras de paso de estos animales. Apunta, en este sentido, que en la misma zona de la A-4, entre Almuradiel y Santa Cruz de Mudela, se registran ya tres atropellos mortales. Seguridad, en definitiva, para que los hijos de Odrina, que casi con toda seguridad serán ‘bautizados’ con los nombres de Quijote y Queen, tal y como manda la votación de popular, puedan tener más descendencia y seguir poblando estos parajes ciudadrealeños.