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Antonio García-Cervigón

Buenos Días

Antonio García-Cervigón


La zarzuela manchega por excelencia

05/10/2021

Aunque ya se sabe, cuando llegan estas fechas de octubre, es obligado recordar que los azafranales están a punto de presentar ese manto violáceo, o si prefieren morado de los campos manchegos, y a la vez recordar que La Solana es la villa que inspiró a sus autores la obra lírica por excelencia La rosa del azafrán, que el paso de los tiempos ha hecho de la pieza musical en general un arrebato de sensaciones que ocurre cuando los espectadores, año tras año, acuden a su puesta en escena.
En la primera entrevista que mantuve con Federico Romero en septiembre de 1968 - cuando fue nombrado hijo adoptivo y se le dedicó una calle- me contó «que desde hacía tiempo le rondaba en su caletre escribir una obra de ambiente manchego, y más concretamente en la villa que ahora me hace este agasajo». Y así ocurrió cuando tuvo la distancia, la perspectiva de plasmar todas las vivencias que tuvo en su etapa de juventud y años posteriores que están plasmadas en el libreto. 
Las historias que se proyectan en el argumento son rigurosamente extraídas de las costumbres y la manera y modo de vivir de las gentes de mi pueblo. Las tareas del campo se transforman en una de la más bella romanza escrita: «No hay empresa más gallarda/que el afán del sembrador. Por sembrar en tierra parda/¡quién no fuera labrador!..» de la siega, enjareta una de las canciones más ovacionadas en el transcurso de la escenificación, Las espigadoras: «Acudid, muchachas a la rastrojera/que los segadores/ya se van de vuelta». Y mantiene un compás a manera de trato cariñoso a la mujer de estas tierras: «Manchega, flor y gala de la llanura». 
Respecto a los personajes que figuran en el libreto, las incorporó a la teatralidad de la escena: Carracuca fue un tal Diego Peinado que tras el entierro iba escuchando los comentarios de algunas personas por la calle Carrera, quién de las viudas del pueblo le convenían, al viudo para sustituir a Gertrudis, así en caliente. El personaje de  Custodia la tomó de la ‘hermana’ que acudía a la casa de mi tía Rogelia, cuando era la época de las matanzas y cochuras periódicamente. Don Generoso era un tío que vivía en la calle Azucena de Ciudad Real, precisamente en ella nació mi esposa, calle cercana a la catedral. Cuando llegaba a pasar algunos veranos se ponía a cantar: «Bisturí, Bisturí/se quería casar/ y quería vivir/a la orilla del mar». Canción que entonaba cuando estaba afanado en limpiar los zapatos. 
A las puertas de celebrarla 38 Semana de la Zarzuela se anuncia en doble jornada y para cerrar el evento lírico, la clásica zarzuela manchega y concretamente de La Solana, La rosa del azafrán, obra que ha interpretado en más de cien ocasiones la ACAZ.  El maestro Alfredo Kraus declaró en las ocasiones que estuvo por aquí para recibir ‘La rosa de azafrán de oro’ que la zarzuela no  desaparecerá nunca  porque está arraigada en el ser de este pueblo. Y en esas estamos.